No solo china también india

No solo china también india
POR JOSÉ LUIS ALEMÁN S.J.
Las personas interesadas en la temática económica latinoamericana saben bien que el auge generalizado de sus exportaciones obedece en buena medida a su demanda por la economía china que lleva más de dos décadas con tasas de crecimiento anual del 10 ó más por ciento.
República Dominicana, aunque no de modo tan claro como otros países suramericanos, ha sido afectada por el hambre casi insaciable de materias primas de China. Hace poco más de un año se supo por la prensa que la Falconbridge estaba en proceso de venta a una empresa estatal china. Semejante operación encaja en una estrategia elemental de asegurarse el suministro de un metal importante para la producción de aceros de calidad. Es de público conocimiento, además, que la continua alza de los precios de los hidrocarburos, que tan negativamente afecta a los países que no los tenemos, es inexplicable si no consideramos el constante aumento de su demanda por China.
Tampoco es secreto el más reciente éxito económico de la India. Aunque todavía en los medios aparece sustancialmente subvaluado por el desempeño chino. hay fuertes indicios de que en los últimos tres años la India no sólo mantiene el paso con China sino hasta la comienza a superar. Incluso se habla ya (Foreign Affairs,Julio-Agosto 2006) de la posibilidad norteamericana de hacer de la India un socio privilegiado que pueda contrabalancear el emergente poder económico, político y hasta militar de China.
En vista a nuestro futuro conviene analizar primero los datos sobre el desempeño económico indio y chino y preguntarnos después sobre el modelo de política económica de ambos países.
1. Los datos y su evaluación
1.1. Los datos históricos
la población de China excede en unos 250 millones la de la India, su tasa de crecimiento demográfico -1.2% anual- es inferior en un tercio a la de la India: 1.9%El excepcionalmente fuerte control demográfico de China, abrumada por más de 1,300 millones de habitantes y el ya bastante generalizado nivel de bienestar permite prever que dentro de 20 años India cuente con una población mayor que por causa de su filosofía práctica inspirada en el consumo del mercado interno más que en la exportación es un prerrequisito para su expansión.
Aunque el tamaño del producto bruto interno por habitante de China era a final del siglo pasado el doble del de la India, la distribución del ingreso en India era sensiblemente mejor que en China: el 10% más pobre de los habitantes de la India recibían el 3.9% del Producto frente a 1.9% en China; el 10% más rico obtenía el 33.1% en China y el 27.4% en la India. La brecha entre ricos y pobres era sensiblemente menor en este país: el 10% más rico recibía 7 veces más ingreso que el 10% más pobre, en China 18 veces más. Obviamente, sin embargo, el pobre promedio en la India era dos veces más pobre que el chino, dato que indica la menor escala del mercado indio y expone las debilidades de un crecimiento económico basado en el mercado nacional. Aparentemente el producto por habitante en China creció en el largo período 1975-2002 a una tasa del 8.2%; en India sólo al 3.3%. Por los indicadores de pobreza China ocupaen el año 2002 el puesto 27: India el 48 lugar.
En ambos países los datos sobre el gasto público social en el año 2001 eran proporcionalmente bajos: en educación el 2% y el 4.1% en China y en la India respectivamente; en salud 2.0 y 0.9% (con un gasto privado del 3.4% del PIB en China y del 4.2% en la India). El porcentaje de los estudiantes de primaria, secundaria y terciaria en el mismo grupo de edad era de 68% en China y de 55% en India.
En ambos países el gasto militar era alto: 2.5% en China; 2.3% en India. El pago de la deuda externa representaba el 2.4% en China y el 2.6% en India.
En realidad la diferencia del gasto público en estos dos países respecto a República Dominicana no es apreciable: 2.2% en salud, 2.4% en educación y 3.1% en pago de la deuda. Del gasto militar no hay datos recientes.
El conjunto de las series históricas referentes a estos dos grandes países muestra un desempeño superior de China. Los datos más recientes, los ofrecidos por el World Economic Forum, sin embargo, dan una clara ventaja en crecimiento económico a India.
1.2 Los indicadores recientes
Contra las tendencias históricas esperadas India parece estar ganando la batalla del crecimiento. El Foro Económico Mundial de Davos confecciona desde hace pocos años índices cada vez más precisos sobre la opinión que tienen líderes económicos de cada país y empresarios extranjeros que sostienen con él relaciones comerciales o financieras sobre sus facilidades y perspectivas económicas. A diferencia de los índices publicados por las Naciones Unidas basados en datos estadísticos públicos de hechos pasados, los del Foro se apoyan más en opiniones de expertos y en datos obtenidos de encuestas propias. Este enfoque puede ser más subjetivo pero más útil para confeccionar indicadores de tendencias actuales y futuras a corto plazo.
Un ejemplo, el del Índice de Instituciones Públicas, puede ilustrarnos sobre la pertinencia de las preguntas sobre las que se recaba información. Dicho Índice consta de dos sub índices el de cumplimiento de contratos y leyes y el de corrupción. Para sondear el grado de cumplimiento de contratos y derechos el primer sub índice formula cuatro preguntas: a) en su país ¿son los tribunales independientes de influencias políticas de parte del gobierno, de ciudadanos y de empresas? b) ¿están bien definidos y protegidos por la ley sus activos reales y financieros? c) ¿es neutral su Gobierno frente a licitantes al decidir contratas públicas? d) ¿imponen organizaciones criminales costos adicionales a sus negocios?
Creo que estas preguntas hechas a varias docenas de personas en cada país son capaces de dar una impresión muy aceptable sobre nuestra situación respecto a las garantías institucionales ofrecidas a inversiones y operaciones contractuales.
Los indicadores así obtenidos dan los siguientes resultados.
Índice de competitividad para el crecimiento (Growth Competitiviness Index) para el 2005 (datos tomados en el primer trimestre y revisados en el tercer trimestre del 2005): China posición 49, India posición 50.
El breve comentario del Foro reza así: India y China están más cerca entre sí que en años anteriores. China cayó 3 puestos, India ganó 5. En China las autoridades tratan de reducir el crédito pero la fuerte demanda provocó más inflación en el 2004. La mejora india refleja su algo mejor situación tecnológica. En India persiste preocupación sobre el escaso progreso de ajustes fiscales, bajas tasas de penetración de nuevas tecnologías y de matriculación universitaria. Estas dos últimas son comunes con China. Ambos países exhiben debilidades institucionales que de no ser corregidas harán más lenta su ascensión al tope de los países competitivos del mundo.
El Índice comentado incluye otros tres: el de Tecnología (India lugar 55, China: 64), el de Instituciones Públicas (India: 52; China: 56) y el de Ambiente Macroeconómico para Negocios (India: 50; China: 33).
Otro Índice del Foro es el de Competitividad Empresarial con dos componentes microeconómicos: el de Sofisticación de Operaciones, y el de Calidad del Ambiente Nacional para Negocios. China ocupa para estos tres indicadores los lugares 57,53,y 58 respectivamente: India los puestos 31,30,31.
Aparentemente las personas encuestadas juzgaron que a nivel de empresas India ofrece apreciables ventajas, en el año 2005, respecto a China.
2. Evaluación de los datos e índices.
En formas casi puras China y la India encarnaban desde fines de la segunda guerra hasta fines de los mil novecientos ochenta dos tipos de socialismo: el leninista de planificación coactiva general, propiedad estatal y carencia de alternabilidad política vigente en China hasta la muerte de Mao Tse Dong, y el de planificación modernizadora reguladora y controladora, propiedad privada y alternabilidad política de Nehru en la India.
Myrdal el economista sueco y premio Nobel autor del Drama Asiático, 1971, divulgó el modelo de socialismo democrático al que definió como activismo económico orientado a modernizar India mediante una planificación racional comprehensiva que, aunque daba al Estado un papel rector como productor o regulador económico universal, no suprimía la propiedad privada de los medios de producción y cultivaba el compromiso y no la imposición como instrumento para lograr la cooperación de una sociedad tradicional y la alternabilidad en el poder por elecciones libres. Obviamente este ideal modernizador era más propio de las elites intelectuales y burocráticas que de una población particularmente aferrada a la tradición y al status quo.
Tanto China como India tuvieron que hacer en la gran crisis petrolera de los ochenta concesiones extraordinarias al sector privado de la economía aun reteniendo instituciones e ideologías socialistas. Las reformas comenzaron primero en China con la tolerancia y después promoción de las inversiones directas extranjeras y la apertura al comercio y las finanzas internacionales. El Estado impulsó y controló el proceso. En India las reformas se hicieron en contra de un Estado que todavía se aferra a su papel planificador de la economía.
Das, economista indio, describe así ambos nuevos modelos económicos acentuando las diferencias: a) India se apoya más en la demanda de los mercados nacionales, China en la exportación hacia los mercados externos; b) los mayores avances chinos se han dado en la industria con diversos niveles de tecnología (desde textiles y juguetes hasta productos electrónicos) lo que ha permitido la incorporación al mercado laboral formal de cientos de millones de personas, en India en el sector servicios de alta tecnología que ha absorbido una proporción mucho menor de mano de obra, c) como se indicó el Estado en China liderea la nueva economía, en la India el Estado más bien la dificulta.
El énfasis en servicios de alta tecnología en India se documenta con el volumen enorme de sus exportaciones en software: 20,000 millones de dólares y del alto número de las mayores empresas mundiales de Fortune (125 de 500) con centros de investigación y desarrollo en India. De hecho 100 empresas indias tienen un valor de capitalización en sus mercados bursátiles superior a 1000 millones de dólares.
Otros indicadores de alta tecnología en servicios los encontramos en la baja proporción de préstamos bancarios malos (menos del 2% frente al 20% en China) y en la necesidad de explicar el crecimiento del producto recurriendo a un aumento de productividad (total factor) y no de los factores mano de obra y capital.
El sector público en India, aunque menor que el de China, adolece según Das de actitudes poco propicias a negocios y de procedimientismo burocrático. No es posible responsabilizar estos defectos a mala calidad académica de los servidores públicos ni a laxitud en los procesos de admisión a carrera civil. De hecho la carrera civil atrae a muchos de los más brillantes estudiantes del país que son admitidos si aprueban rigurosos exámenes. Pero a pesar de sus muy altos IQ la mayor parte de los burócratas fracasan como administradores. Una de las razones es el perverso sistema de incentivos de India, otro pobre entrenamiento administrativo. En India se tiende a culpar a la ideología o a la democracia de los fracasos pero el problema real es la preferencia de las ideas sobre los resultados. La mayor parte de los políticos y servidores públicos indios no planifican bien sus proyectos, no los monitorean ni les dan seguimiento: la mayor parte de los fracasos se relacionan con una pobre ejecución.
Esta explicación cultural-religiosa (quizás más propia de la religión hinduista) posee su encanto y verosimilitud para explicar la resistencia a la modernización pero aparentemente su poder explicativo disminuye dramáticamente cuando se ha superado la barrera inicial y tal vez tienda a convertirse en ideología. El mismo Das escribe: los políticos indios han capturado la burocracia y la usan para crear empleos y salarios para amigos y promotores. El estado Indio no produce bienes públicos. En su lugar produce beneficios privados para quienes lo controlan. El Estado se ha envuelto en un tan perverso sistema de incentivos que exigir responsabilidad (accountability) es casi imposible.
Ejemplo triste del sistema es la pobre calidad de la escuela pública. Uno de cada cuatro maestros estaba ausente los días en que se estudió el sistema; uno de cada dos no estaba enseñando en el horario previsto. El éxodo de estudiantes de las escuelas públicas a las privadas se aprecia aun a nivel de zonas rurales pobres y de poca población: allí el 16% de los niños están en el sistema privado. Los alumnos de escuelas privadas obtienen calificaciones 10% más altas que en las públicas, aunque los maestros públicos tienen salarios considerablemente mejores. El establishment educativo alarmado por el éxodo trata de desacreditar y de cerrar las escuelas privadas.
En general India aventaja a China en dos aspectos fundamentales: ha tenido mayor éxito en integrar políticamente una población muy heterogénea de castas, religiones y gobiernos locales con un gobierno central que no es presa de ningún partido, y su sector bancario tiene calidad internacional mientras el chino lucha por sobrevivir multitud de créditos irrecuperables aempresas estatales (a ellas se destina el 90% de los préstamos a pesar de emplear el 60% de la población).
China, por otra parte, cuentacon una cultura popular más amigable respecto a los negocios, al trabajo, al ahorro y a la inversión, y su Gobierno parece más pragmático en el trato con empresas no estatales.
3. Una reflexión criolla
Me sorprende el potencial de los indicadores del Foro Económico Mundial para identificar las fortalezas y debilidades de cada país en un entorno económico mundial presa de la competencia. Al revisar la posición atribuida a India y China no podía dejar de buscar la posición dominicana en esta economía globalizada y globalizante. Nuestro país ocupa posiciones de 100 a 105 entre 117 países. Me pareció imposible una calificación tan baja. Estudié más a fondo los indicadores y la metodología empleada y tuve que aceptar que no somos muy competitivos. Tal vez hemos mejorado pero otros países han mejorado más.
En general los indicadores señalan debilidades institucionales y ofrecen hipótesis fecundas para las posibilidades de crecimiento económico. India y China las tienen también. Problemas institucionales, uso del poder estatal para beneficio propio, deficiencias en la calidad de los servicios públicos, creciente brecha entre ricos y pobres son pecados comunes a muchos países.
Ineludible para el crecimiento parece la apertura al mundo exterior de acuerdo a normas internacionales. Importante para el éxito económico la calidad empresarial orientada al uso de tecnologías avanzadas (país que no las usa se condena a mayor pobreza y mayor desempleo) y la calidad del sector financiero.
Finalmente me impresiona que países tan irremediablemente condenados a la pobreza como India y China se hayan convertido en poderes equilibrantes para la supervivencia de la hoy única superpotencia. La historia nunca es definitiva: el cambio resulta más fuerte que la tradición.