Guardianes de la verdad Economía

Mientras China es cautelosa

Entre el optimismo y la cautela hacia la meca del petróleo

Una negociación con la administración Trump parecería ser lo único que evitaría mayores presiones financieras sobre Venezuela

La industria petrolera venezolana, clave para la economía, podría reactivarse.

La industria petrolera venezolana, clave para la economía, podría reactivarse.

Mario Mendez
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Quizás por el hecho de que la prudencia china se ha hecho casi genética o en cumplimiento del axioma de que las hojas de contabilidad pesan mientras las burbujas flotan, el principal regulador chino acaba de activar las alertas dentro de su sistema bancario y pidió a los grandes prestamistas del país reportar su nivel de exposición crediticia a Venezuela, luego de la captura del presidente Nicolás Maduro.

Lo ha hecho en la misma coyuntura en la que este lunes los bonos soberanos de Venezuela han registrado un repunte del 25%, mientras que la deuda de la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), se anotó una subida del 28%.

Y ambas reacciones tienen su explicación. Aunque China no está abandonando a Venezuela –como aliado político-, sí está ajustando su enfoque de financiamiento hacia la prudencia para proteger la estabilidad financiera interna y evitar pérdidas grandes por la deuda venezolana.

Ha escogido el camino de ajustar su enfoque financiero, dar señales de respaldo diplomático, pero sin comprometer recursos de forma imprudente, y limitar impacto negativo sobre sus instituciones financieras.

La reacción de los mercados, en cambio, está motivada principalmente por el optimismo político, no necesariamente en fundamentos económicos sólidos. En el caso de los bonos venezolanos, los mercados ven la captura de Maduro como un posible punto de inflexión político que podría terminar con décadas de defaults, sanciones y aislamiento económico.

Este optimismo se apoya en las expectativas de que podría producirse una reestructuración de deuda más ordenada en el futuro, de que EEUU y otros actores podrían facilitar acceso a capital internacional o reintegración de Venezuela al sistema financiero global y de que la industria petrolera venezolana, clave para la economía, podría reactivarse con apoyo técnico o inversiones extranjeras.

Paradójicamente, la mayor cautela china, que acentúa una disminución del financiamiento de los bancos, puede jugar en favor, aún no sea intencional, de una negociación que facilite la transición en Venezuela, pues el amigo que comparte tu causa también puede ser el reloj que te recuerda el precio del tiempo adeudado.

Ante el cerco de Estados Unidos, una negociación con su administración parecería ser lo único que evitaría mayores presiones financieras sobre la meca del petróleo.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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