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Resultado electoral Costa Rica traerá desafíos para República Dominicana

Aunque la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, aún no ha hecho declaraciones públicas sobre las negociaciones que su país lleva a cabo para integrarse a nuevos acuerdos comerciales,

Laura Fernández

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Aunque la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, aún no ha hecho declaraciones públicas sobre las negociaciones que su país lleva a cabo para integrarse a nuevos acuerdos comerciales, se ha comprometido de manera reiterada a dar continuidad a la política económica del actual Gobierno, en el cual se apoyó para alcanzar la victoria electoral.

En consecuencia, es de esperarse que Fernández impulse las negociaciones —ya muy avanzadas— para la firma de un acuerdo que permitiría a Costa Rica integrarse al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (CPTPP).

Si bien es cierto que esta agenda es gestionada institucionalmente por el Estado costarricense, no cabe duda de que el hecho de que la nueva presidenta sea la candidata del oficialismo y haya manifestado su compromiso de dar continuidad a las ejecutorias de la actual administración reduce significativamente el riesgo de cambios bruscos en la dirección del proceso. Por el contrario, todo apunta a que las negociaciones continuarán de manera firme y sostenida, sin desviaciones.

El grado de avance es tal que el ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, ha afirmado que las negociaciones se encuentran en su “recta final”, con un fuerte impulso para concluirlas antes de que finalice la actual administración, en mayo de 2026.

Este escenario plantea desafíos evidentes para la República Dominicana, que tiene en la economía costarricense a una de sus principales competidoras, especialmente en el sector de zonas francas.

La eventual incorporación de Costa Rica a este acuerdo de nueva generación, estructurado bajo un esquema plurilateral, le conferiría ventajas frente a las cuales la República Dominicana tendría que competir, particularmente en términos de reputación institucional, atracción de inversiones y mayor integración tecnológica.

Las ventajas no estarían basadas en la reasignación de mercados, sino en una diferenciación ascendente. Si bien la solidez de la economía dominicana garantiza su crecimiento sostenido, dicho tratado podría permitir a Costa Rica posicionarse en un peldaño superior de valor agregado, a menos que la República Dominicana decida participar activamente. 

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.