Año 2025
¿Qué nos revela IMAM sobre la industria en 2025?
El IMAM de 2025 narra la historia de una industria que avanzó a tramos, sorteó y mostró resiliencia, pero que terminó el año enfrentando vientos más fríos

Las altas y bajas de la industria coinciden con un bajo crecimiento del PIB en 2025.
El Índice Mensual de Actividad Manufacturera (IMAM) dibujó en 2025 un paisaje marcado por la volatilidad, aunque con una tendencia general de expansión. Fue un año de avances y retrocesos, de impulsos vigorosos y pausas obligadas, que terminó con una contracción en el tramo final.
El comportamiento del índice reflejó fielmente la dinámica del sector: un arranque potente, una estabilización sostenida por encima del umbral de los 50 puntos, tropiezos en mayo y junio, una recuperación firme en el segundo semestre y, finalmente, un cierre de año por debajo de la línea que separa la expansión de la contracción.
Este desempeño industrial coincidió con la desaceleración del PIB nacional en 2025 frente al auge excepcional de 2024. La lectura es clara: la industria mostró capacidad de resistencia, pero no estuvo exenta de tensiones, especialmente en componentes clave como las ventas y la producción.
Resulta particularmente llamativa la debilidad observada hacia el cierre del año. En diciembre, el IMAM descendió a 49.1 puntos —por debajo del umbral de expansión—, marcando una contracción significativa impulsada por caídas en ventas y producción, en un contexto en el que el crecimiento del PIB también perdía tracción.
Si observamos el índice por etapas, el año comienza de forma explosiva: en enero de 2025 el IMAM salta a 69 puntos, desde 55.18 en diciembre de 2024, reflejando un clima de euforia generalizada y un fuerte crecimiento en ventas, producción, empleo, inventarios y tiempos de entrega. A este impulso inicial le sigue una fase de moderación: febrero cae a 50.7 y marzo repunta a 54.8, señalando que la actividad continuaba en expansión, aunque ya sin el ímpetu del inicio.
Los primeros desafíos emergen en mayo y junio, cuando el índice desciende por debajo de los 50 puntos, indicando una contracción de la actividad y sugiriendo una desaceleración temporal o dificultades puntuales en el sector. Posteriormente, se abre un cuatrimestre de recuperación sostenida: el IMAM vuelve a situarse de forma consistente por encima del umbral de expansión (52.4 en julio, 55.2 en agosto, 58.7 en septiembre y 59.42 en noviembre), dando cuenta de un renovado dinamismo en la segunda mitad del año.
Sin embargo, el ciclo se cierra con una nueva inflexión a la baja. En diciembre, el índice cae nuevamente a 49.1 puntos, con descensos en ventas y producción, en paralelo a un PIB que a octubre crecía apenas un 2.2% y que se proyecta cerrar el año en torno al 2.5%, muy por debajo del crecimiento del 5% registrado en 2024.
En conjunto, el IMAM de 2025 narra la historia de una industria que avanzó a tramos, sorteó obstáculos y mostró resiliencia, pero que terminó el año enfrentando vientos más fríos y un entorno macroeconómico claramente menos expansivo.