La fuga
Las secuelas de la subvaluación en los autos usados
Afecta al fisco, que pierde casi la mitad de los ingresos, y genera competencia desleal, fomentando la informalidad.

Autos usados
La información dada a conocer por la Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Vehículos (ACOFAVE), según la cual casi la mitad (más del 45%) de los impuestos que deberían ingresar a las arcas de la administración tributaria se pierde en el camino —principalmente a causa de la subvaluación de autos usados importados—, revela que este problema ha dejado de ser coyuntural para convertirse en estructural.
Para el fisco, la subvaluación implica una fuga sistemática de ingresos, ya que no se trata de un fenómeno marginal, sino de una práctica extendida y persistente.
En el mercado, esta distorsión se traduce en competencia desleal que perjudica a las empresas formales, aquellas que pagan aranceles completos, declaran valores reales y cumplen con las normas ambientales, laborales y fiscales. Como consecuencia, el precio final deja de reflejar eficiencia o productividad, castigando al actor formal y premiando la informalidad.
A ello se suman otros daños colaterales, como la profundización de la asimetría de información, que termina perjudicando directamente al consumidor. En este sentido, resulta especialmente relevante el dato aportado por ACOFAVE: el 96% de los vehículos importados desde subastas presenta algún tipo de daño previo.
Desde una perspectiva más amplia, esta situación también debilita la política de movilidad sostenible, ya que facilita el ingreso de vehículos más antiguos y dañados a un menor costo fiscal, con impactos negativos tanto en el medioambiente como en la seguridad vial.