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Tarea inaplazable: profundizar en recomponer turismo

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Mario Mendez
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En sus inicios, el turismo que recibía nuestro país se asemejaba a una ola pasajera: visitantes que arribaban como parte de la marea. Más tarde fue perfilándose el viajero que disfruta de lo auténtico sin renunciar a la comodidad. Y, de manera aún incipiente, limitada por carencias en infraestructura, formación de recursos humanos, calidad de los servicios y sostenibilidad, comienza a hacerse presente el peregrino del lujo sereno, aquel que busca experiencias únicas.

Se trata de una transformación en la composición de nuestro turismo que resulta inaplazable. Estamos ya a tres cuartas partes del trayecto para que el número anual de turistas iguale la población local, y es urgente evitar que se repitan en nuestro destino los males que han padecido otros: la pérdida de empatía de la población hacia el visitante, fruto de la hostilidad que generan déficits acumulados y de no haber limitado a tiempo el peso del turismo masivo.

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El turismo dominicano ha alcanzado su madurez. Continuar apoyándose en el turismo de masas sería lo más fácil, por sus menores exigencias, pero también lo más insostenible. Dar un salto inmediato hacia un turismo premium resulta aún inviable, aunque ese nicho puede aprovecharse de manera marginal.

La gran apuesta debe ser, entonces, el turista medio: aquel que busca confort, diversidad de opciones y experiencias memorables a un precio razonable. No persigue el lujo extremo, pero sí valora la comodidad, la autenticidad moderada y la buena relación entre calidad y precio.

¿Qué hacer para que nuestro país se vuelva cada vez más atractivo para este viajero?

Inversión en infraestructura accesible y funcional, junto con hoteles de tres y cuatro estrellas y resorts all-inclusive de gama media-alta.

Oferta gastronómica en expansión, con restaurantes que brinden cocina local e internacional de calidad a precios razonables.
Transporte confiable y eficiente, con traslados seguros, taxis regulados, aplicaciones de movilidad, aeropuertos prácticos y conectividad aérea competitiva.

Experiencias variadas y accesibles, desde excursiones culturales, museos y recorridos históricos, hasta turismo de naturaleza en playas, montañas y parques; actividades organizadas como deportes acuáticos, senderismo o tours urbanos y opciones pensadas tanto para familias, parejas o grupos de amigos.

Seguridad y estabilidad, condiciones esenciales para que el turista sienta confianza en su destino.

El país ha avanzado mucho en la construcción de esta oferta, pero queda aún más por hacer.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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