Thomas Cook no ajustó oferta turística a los nuevos tiempos

25_09_2019 HOY_MIERCOLES_250919_ Economía2 D
La quiebra del operador británico Thomas Cook es atribuida a que no ajustó su oferta turística a los nuevos tiempos.
El servicio “vacaciones todo en uno” que inventó e impulsó hasta apuntarse facturaciones anuales de 11.900 millones de euros, en 2018, ha sido, probablemente, uno de los factores de su caída, según explica una publicación del diario español El País.
El paquete turístico ya no estaba tan de moda, los viajeros buscan hoy otras experiencias y de otra manera (contratan los hoteles directamente por internet o buscan alternativas no hoteleras, compran vuelos baratos de compañías aéreas low cost, etcétera), lo que ha ido deteriorando las cuentas del mayor especialista en este tipo de vacaciones, configurado empresarialmente para dar ese servicio, con un segmento de turoperación que aportaba tres cuartas partes de los ingresos, complementado con la división de líneas aéreas, explica la publicación.
La prioridad del consejero delegado de Thomas Cook, Peter Fankhauser desde que asumió las riendas de la empresa, en 2014, pasaba por resintonizar con las nuevas demandas del mercado, especialmente las de los viajeros jóvenes, colgados de las nuevas tecnologías y las redes sociales”, agrega la publicación.
Señala que la Gran Recesión impactó duro en el turoperador, así como la inestabilidad geopolítica en algunos de los destinos que operaba, como Turquía, Grecia y otros países del Mediterráneo oriental.
Durante la crisis, si bien los ingresos no se desplomaron, los beneficios entraron en caída libre (670 millones de euros de pérdidas en 2012), mientras la deuda aumentaba hasta los 1.000 millones. Los planes de transformación a partir de ese 2012 mejoraron la salud de la empresa, que volvió a dar tímidos beneficios en 2015. Los ingresos, que no la rentabilidad, comenzaron a crecer, “hasta el annus horribilis de 2018”.
Entonces el operador culpó a la ola de calor que afectó a casi toda Europa durante el mes de julio. Con temperaturas en el Reino Unido, Alemania o Suecia propias de Málaga, muchos veraneantes decidieron no viajar a costas más meridionales y los que finalmente se decidieron esperaron hasta el último minuto, beneficiándose de importantes descuentos.