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José María Balcazar

Otra tormenta política que resiste la economía de Perú

En medio de desatinos políticos, el país mantiene incólume su estabilidad gracias a la institucionalidad de la gestión económica

José María Balcazar

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Mario Mendez
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Este miércoles le fueron abiertas las puertas de la Casa de Pizarro a José María Balcázar, octavo peruano que ocupa la Presidencia de Perú en la última década, tras la censura del presidente interino, José Jerí, quien llevaba apenas dos meses en el cargo y cuya suerte cambió por el ruido que produjo una cena con un empresario chino, a la que tuvo la osadía de presentarse encapuchado.

Esta retahíla de mandatarios en tan corto tiempo —que se extenderá a nueve cuando se celebren las próximas elecciones presidenciales en dos meses y que se agrega a cuatro expresidentes encarcelados— no ha podido, sin embargo, quebrar la economía peruana, que continúa creciendo y constituye un ejemplo de estabilidad cambiaria y de precios para la región y el mundo.

Tras el choque externo que impulsó los precios en 2022 y 2023, Perú registró una inflación de 2.0 % en 2024 y de apenas 1.5 % en 2025, su cierre más bajo en ocho años. En paralelo, el tipo de cambio del sol se estabilizó entre 3.6 y 3.7 por dólar en 2022–2023, y entre 3.34 y 3.49 en 2024–2025. Como se puede observar se produjo una tendencia de apreciación de la moneda, con niveles en torno a S/ 3.34–3.49 por dólar, marcando valores relativamente bajos en el último quinquenio.

En cuanto al desempeño de la actividad económica, aún está fresca la información de que Perú cerró 2025 con un récord de 90,000 millones de dólares en exportaciones, desbancando a Argentina como la cuarta potencia exportadora de América Latina.

¿Qué explica un desempeño tan notable en medio del vendaval político? Sin desconocer el potencial estructural de su economía —que tiene en la minería su locomotora—, la respuesta es que Perú aprendió la lección. En los años ochenta y noventa padeció una hiperinflación devastadora: en 1990 la inflación anual alcanzó el 7,500 %. Su moneda colapsó —el sol, entonces llamado inti, fue sustituido por el nuevo sol en 1991—. Pero a partir de entonces sembró institucionalidad en la gestión monetaria y fiscal, que creció vigorosa sobre el terreno abonado por la crisis.

En esa siembra participaron figuras cuyo nombre sería injusto omitir, como Julio Velarde, presidente del directorio del Banco Central de Reserva del Perú desde 2006, cuya gestión es considerada una de las más sólidas y consistentes de América Latina.

El paralelismo entre la gestión de Julio Velarde y la de Héctor Valdez Albizu, quienes han encabezado bancos centrales pilares de estabilidad, conduce a una conclusión elocuente: Perú representa la estabilidad conquistada tras el trauma, la República Dominicana, la estabilidad administrada con prudencia gradual.

Y en el caso peruano, ello explica por qué, incluso en medio de la inestabilidad política, el país mantiene incólume su estabilidad macroeconómica.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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