Por los derechos de la mujer

Nos hemos ido colando entre los países latinoamericanos en que más violencia se practica contra la mujer, y es una vergüenza que hayamos llegado a disputar los puestos más sobresalientes. Los feminicidios, por ser tan horrendos, son los atropellos más resonantes, pero en el inventario de atropellos de género hay una variedad inmensa que es práctica cotidiana. El derecho de la mujer a participar en la toma de decisiones de Estado, a postular por cargos cimeros en política o negocios, a recibir una remuneración en igualdad de condiciones con el hombre y otras prerrogativas son violados de manera frecuente en esta nación.
Como sociedad que vivió en carne propia el brutal asesinato de las hermanas Mirabal, hecho que inspiró la designación de esta fecha como Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, hemos fracasado en el intento de articular políticas efectivas para aminorar la agresividad de género. La mujer amenazada no es protegida adecuadamente y a veces es objeto de burla nada menos que de autoridades que deben recibir sus querellas contra parejas o ex parejas agresoras. Creemos que es necesario reflexionar sobre las causas de este fracaso, y sentirnos más comprometidos con la causa de la mujer. Hay que desarraigar el machismo salvaje en todas sus manifestaciones. Empecemos a sembrar desde la escuela el amor y el respeto por este ser precursor de la vida.

El país ante una gran calamidad

Con dos menores y un adulto que murieron ayer de madrugada en Salcedo, al caer un árbol sobre la casa en que dormían, son 13 las personas fallecidas en este mes por causa de los torrenciales aguaceros, según datos de la Defensa Civil. En el plano material, se calculan daños por RD$20 mil millones en infraestructura y producción. Y si añadimos las viviendas y pertenencias perdidas por la gente en las zonas inundadas, tendremos que convenir en que estamos frente a una gran calamidad.
En algunas demarcaciones, muchas familias siguen bajo la amenaza de la persistente lluvia y las aguas crecidas de ríos como el Yaque del Norte y el Yuna, con la Presa de Tavera recibiendo más agua que la que puede manejar en su embalse. Y las condiciones del tiempo no dan tregua. Las autoridades deben manejar con mucho tino esta situación.