EEUU acusa a China de piratería

WASHINGTON,  (AFP) – Estados Unidos va a presentar quejas contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre el tema de los derechos de propiedad intelectual y acceso al mercado de ciertos productos culturales, anunció este lunes la representante de Comercio, Susan Schwab.

La funcionaria dijo que las quejas, que demandan consultas con China en la sede de la OMC en Ginebra, serán presentadas formalmente este martes.

“Los niveles de piratería y falsificación en China permanecen en un nivel inaceptablemnte alto”, asegura Schwab en un comunicado de prensa.

“La protección inadeucada de los derechos de propiedad intelectual en China cuesta a las empresas de Estados Unidos y sus trabajadores miles de millones de dólares cada año, y en el caso de muchos productos, es también un riesgo para los consumidores en China, Estados Unidos y el resto del mundo”.

La queja sobre las barreras a los medios extranjeros asegura que las reglas de distribucién en China impide que productos culturales como libros o películas de Hollywood lleguen al grueso de los habitantes de la nación más poblada del mundo.

Schwab agregó: “estos productos son los favoritos de los piratas, y los obstáculos legales entre los productos legales y los consumidores dan una ventaja a quienes violan derechos de autor”.

Bajo el reglamento de la OMC, los dos países tienen ahora 60 días para intentar un acuerdo. Si no lo logran, Estados Unidos tendrá entonces el derecho de demandar un comité de arbitraje de la organización. Si Estados Unidos prevalece en dicho arbitraje tendrá derecho a imponer impuestos a las importaciones de China.

Washington ya había anunciado la semana pasada sanciones contra las importaciones de Estados Unidos de papel chino. Pekín había expresado su “vivo descontento” con la medida y estimado que la decisión estadounidense contradice “el consenso entre los dirigentes de ambos países de regular los litigios por la vía del diálogo”.

La acción del gobierno estadounidense llega en momentos en que aumenta la presión de un Congreso dominado por los demócratas, que piden se enfrente a China sobre sus políticas industriales, régimen de cambio monetario y otros asuntos.

El déficit comercial de Estados Unidos con China creció a más de 200.000 millones de dólares en 2006, una situación generada en parte por el apetito de los consumidores estadounidenses por productos chinos más baratos.

Pero varios legisladores aseguran que los subsidios del gobierno chino, la discriminación contra empresas extranjeras y un régimen de cambio sesgado impulsan las exportaciones de ese país en forma injusta.

Las empresas estadounidenses no cejan en sus quejas contra un país al que consideran un caldo de cultivo para el fraude, ello pese a las recientes medidas del gobierno chino para proteger los derechos de autor, con la instalación por ejemplo de programas de computadoras legales en oficinas públicas, y combatir la piratería.

De acuerdo a un panel creado por el Congreso estadounidense, los propios datos de China estiman que la piratería alcanza un 15 o 20% de los productos que se fabrican en el país, equivalente a un 8% de su economía de 2,2 billones (millones de millones) de dólares.

Washington informó a China en octubre pasado que impondría una demanda por piratería, pero luego la dejó a un lado -con el apoyo de los empresarios- cuando Pekín pidió nuevas discusiones bilaterales para tratar las preocupaciones estadounidenses.

Al tiempo que presionan para reducir el fraude chino, los empresarios de Estados Unidos temen una batalla prolongada y dañina para sus intereses con la creciente potencia mundial.

Tom Donahue, presidente de la poderosa Cámara de Comercio de Estados Unidos, advirtió el mes pasado sobre los riesgos de “cortarnos nuestra nariz en el intento por limpiar nuestro rostro”, al elevar los precios de los bienes y reducir la opciones para los consumidores.

Estados Unidos dejó atrás años de diplomacia entre bambalinas cuando en febrero presentó una queja contra subsidios industriales chinos ante la OMC.

La organización creará un panel de mediación si las partes no pueden ponerse de acuerdo en un plazo de 60 días.

Al tiempo que Washington lanza sus demandas ante la OMC, el subsecretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, ha buscado un diálogo de alto nivel con Pekín, principalmente en torno a estrategias económicas.