EEUU lleva a Durban su negativa a un acuerdo global vinculante antes de 2020

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Washington, (EFE).- Estados Unidos llega a la cumbre de Durban sobre cambio climático con una negativa inicial a firmar ningún acuerdo legalmente vinculante hasta después de 2020, y con “bastante confianza” en limar las asperezas en torno al Fondo Verde. Washington asistirá a la XVII Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebra en la ciudad sudafricana hasta el 9 de diciembre, con una serie de compromisos sobre los que rendir cuentas- los que adquirió con la firma del acuerdo de Cancún (México) de diciembre de 2010.

“Cuando alguien me pregunta cuándo va a firmar Estados Unidos un acuerdo relacionado con el cambio climático, mi respuesta es siempre la misma- el año pasado”, dijo el enviado especial de EEUU para Cambio Climático, Todd Stern, en una conferencia de prensa previa a la cumbre. Aunque el de Cancún es, para Stern, “el acuerdo más importante desde el protocolo de Kioto”, no es legalmente vinculante, un paso que Estados Unidos sigue reticente a dar y que condiciona a que el otro gigante que ha escapado a ese tipo de compromisos, China, tome la misma acción.

 Esa constante mirada a Pekín ha llevado a dar un sentido de prudencia a las conversaciones sobre el futuro legal de la alianza global contra el cambio climático, por lo que es improbable que Washington respalde la meta de Durban de llegar a un mandato que conduzca a un pacto vinculante antes de 2015.

 “Esa idea no tiene los suficientes apoyos, y no creemos que vaya a ocurrir”, reconoció Stern en otra conferencia de prensa en noviembre. Para Estados Unidos, la verdadera meta es 2020, cuando expiran la mayoría de los compromisos de los anteriores tratados y el país norteamericano sí se mostraría dispuesto a perseguir un acuerdo legal. Aún entonces, Washington insiste en que “la única forma en la que podría ser efectivo y lograr un apoyo amplio es si se aplica completamente a todos los países más importantes”, subrayó Stern, en referencia a China.

 La decepción de los países en vía de desarrollo ante esa postura comenzó a notarse en el foro de las Grandes Economías sobre el Cambio Climático, celebrado el 18 de noviembre en Washington y que sirvió para acercar posturas antes de la cita sudafricana. “Esperamos que Estados Unidos sepa poner el interés mundial por encima del nacional”, dijo la ministra Coordinadora de Patrimonio de Ecuador, María Fernanda Espinosa, en declaraciones a la prensa al término de ese foro.

Estados Unidos también descarta la posibilidad de incorporarse a las metas del protocolo de Kioto en un supuesto segundo periodo de compromiso, tema que centrará gran parte del debate en la cumbre. “Kioto no es una opción para Estados Unidos”, sentenció Stern. La voluntad de Washington de aplazar todo vínculo legal permite prever una situación de estancamiento también en torno al segundo periodo de compromiso de Kioto, puesto que Japón, Rusia y Canadá se oponen a firmar cualquier texto vinculante en el que no esté incluido el gigante norteamericano.

En cambio, Estados Unidos sí cuenta entre sus prioridades la puesta a punto de un Fondo Verde Climático (GCF, por su sigla en inglés) en el marco de la ONU, con un consejo formado por veinticuatro países y que debería movilizar 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. Washington asegura apoyar “absolutamente” esa idea, que tomó forma en Cancún, si bien muchos países pusieron en duda su respaldo cuando, el pasado 18 de octubre, rechazó junto a Arabia Saudí el proyecto del Comité de Transición para el diseño del Fondo Verde.

 Ese borrador, que se veía como la clave para el éxito del GCF en Durban, “trató de aprobarse en menos de una hora”, y “varios países sintieron que era necesario algo más de tiempo”, según aseguró Stern. “No estábamos preparados para adoptarlo, porque había algunos puntos un poco problemáticos. Pero tengo bastante confianza en que vamos a poder solucionarlos”, indicó el alto funcionario. Si el Fondo Verde consigue ponerse en marcha, Washington considera “lógico” que los países en vías de desarrollo contribuyan con aportaciones tal y como harán las mayores potencias.

 En cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, Stern precisó que Estados Unidos se ha comprometido a recortarlas, para 2020, un 17 por ciento respecto a los niveles de 2005. Para lograrlo, el presidente Barack Obama destinó, dentro del paquete de estímulo económico aprobado en 2009, una inversión de 90.000 millones de dólares al desarrollo de energías limpias, y hasta ahora se han logrado reducir las emisiones en hasta “alrededor del 6 o 7 por ciento por debajo de los niveles de 2005”, afirmó. EFE