EEUU no consigue aprobar leyes para mejorar control armas y reducir masacres

26_07_2015 HOY_DOMINGO_260715_ El Mundo10 B

Washington.- Tiroteo tras tiroteo, víctima tras víctima, EEUU parece haberse dado por vencido en su agotador debate por controlar en manos de qué enfermos mentales o ex convictos caen peligrosos rifles o pistolas capaces de sembrar un horror contra el que la opinión pública parece haberse inmunizado.

“Este es el momento de rezar, de sanar las heridas. Ya habrá tiempo para esos debates”, zanjó al ser preguntado sobre el control de armas el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, famoso por una frase pronunciada hace tres años- “En Luisiana y en todo EEUU, amamos las armas y la religión”.

Jindal, aspirante a la candidatura republicana a la Casa Blanca, tuvo que consolar este viernes a los familiares de los dos jóvenes muertos en el tiroteo a un cine de Lafayette (Luisiana), que perpetró un hombre de 59 años, sin hogar, con problemas mentales y quien, al verse acorralado por la policía, se suicidó. Horas antes de que se produjera el suceso, el presidente de EEUU, Barack Obama, confesó en una entrevista con la BBC que la mayor frustración de sus mandatos es no haber conseguido aprobar leyes para mejorar el control de armas y reducir la frecuencia de estas masacres.

La matanza en el cine de Lafayette es solo la última del constante goteo de sangre en EEUU. Un tiroteo contra dos instalaciones militares en Chattanooga (Tennessee) se cobró la vida de 5 soldados el pasado 16 de julio, semanas después de que un joven blanco disparara mortalmente contra 9 feligreses negros en una histórica iglesia de Charleston (Carolina del Sur) aparentemente por odio racial.

Con Obama al frente del país, el debate sobre el control de armas alcanzó su punto álgido en 2012 a raíz del asesinato de doce personas en un cine de Aurora (Colorado) y la matanza ocurrida en la escuela Sandy Hook de (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres.

Según datos de la consultora Gallup, el número de estadounidenses que apuesta por mayores controles sobre las armas ha descendido en los últimos 24 años, pasando del 79 % de en 1990 al 47 % en 2014. Mientras, el número de armas en posesión de los estadounidenses (319 millones de personas) no ha parado de crecer y, en 2012, los civiles tenían a su disposición 114 millones de pistolas, 110 millones de rifles y 86 millones de escopetas, según un informe.

Sobreviviente describe tiroteo

LAFAYETTE, Louisiana, EE.UU. AP. Emily Mann y su amiga habían llegado un poco tarde a la proyección nocturna de “Trainwreck” por lo que en silencio buscaron asientos en las últimas filas de la pequeña sala. La joven de 21 años no se fijó en el hombre que estaba unas butacas más abajo hasta que, transcurridos unos 20 minutos de película, se levantó y comenzó a disparar a los espectadores. “Oyes un disparo fuerte y no estás segura de lo que es porque nunca sería eso. Y después oyes otro y otro y otro, y te das cuenta de que eso no son efectos especiales”, dijo Mann hablando sobre la brutal tiroteo del jueves por la noche en un cine de Lafayette. John Russell Houser, de 59 años, se levantó sin mediar palabra y comenzó a disparar, provocando un escenario horrible de sangre, agujeros de bala, casquillos vacíos y efectos personales, como bolsos y carteras, abandonados.

Hombre provocador

En 2014, cuando John Russell Houser vio que lo iban a desalojar de su casa de Alabama, se aseguró de que nadie pudiese volver a vivir en ella. Vertió concreto por los desagües y selló la caja de fusibles. Desparramó por las paredes pintura y excrementos. Los nuevos propietarios descubrieron que Houser había retorcido el encendido de gas. “Esperaba que la casa se incendiara”, afirmó Norman Bone, de 77 años. Su ira culminó el jueves en una sala de cine en Lafayette, Louisiana, donde mató 2 mujeres e hirió 9 personas.