EEUU prepara la batalla para reformar subsidios agrícolas

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POR ALAN BEATTIE Y DANIEL PIMLOTT
En Nueva York

Mientras que el cuerpo de la ronda Doha está criogénicamente congelado y guardado, Washington volverá su atención a un problema relacionado, demasiado vivo: una nueva ley de agricultura en Estados Unidos.

La ley agrícola vigente, o el programa de apoyo a la agricultura, que empezó en 2002 y expira el año próximo fue uno de los paquetes de subsidios más generosos otorgado a los agricultores norteamericanos. A los llamados “grupos de productos básicos” en la comunidad agrícola de EEUU -cultivadores de arroz, maíz, trigo, soya y algodón, que han recibido más de tres cuartos de todos los subsidios agrícolas de EEUU durante la última década- les fue particularmente gracias a ella.

Mientras que se continúa insistiendo en que la próxima ley agrícola “no se redactará en la OMC”, Mike Johanns, el secretario de Agricultura, trató de utilizar las conversaciones internacionales para impulsar la reforma interna y distribuir el dinero de forma más equitativa, aunque fuera solo para asegurar que los programas de subsidios no contravinieran las leyes existentes en la Organización Mundial de Comercio.

Pero con la suspensión de Doha y las muy finamente equilibradas elecciones de medio término que se aproximan en varios estados agrícolas, los observadores dicen que el apetito de la administración Bush, o la capacidad para pedirle a los agricultores que acepten entregas menores, es baja. En verdad, muchos de los socios negociadores de EEUU en las conversaciones de la OMC sospechan que el factor electoral estaba detrás de la falta de voluntad de EEUU de ceder terreno en la reforma agrícola.

El fracaso de las conversaciones de Doha ha fortalecido la mano de los grupos de materias primas, en especial los productores de algodón cuyos subsidios se supone que reciban atención especial en las conversaciones. La suspensión de Doha les dará más libertad para hacer campaña para que la próxima ley agrícola se parezca a la actual.

“El sistema completo es defectuoso y no hay nada que la OMC pueda hacer al respecto”, dijo Susan Sechler, director de libre comercio y desarrollo del German Marshall Fund, el centro de estudios de EEUU. “Antes, primero usted lograba un acuerdo en la OMC y después lo utilizaba por poner disciplina en el gasto agrícola interno. Ya eso no funciona, en parte, porque los países en desarrollo de la OMC no aceptan un cheque vencido”.

Hablando el lunes, el señor Johanns dijo que la reforma ahora urge más que nunca. “Sesenta y seis por ciento de los agricultores norteamericanos no reciben prácticamente nada de la ley agrícola y 93% de los subsidios va a parar a cinco cultivos”. La Casa Blanca dijo también que buscaría la renovación de la autoridad “fast track” que la da poder negociador sobre todos los acuerdos comerciales.

Una idea que flotaba en el Congreso era extender por un año tanto los acuerdos de gasto actuales bajo la ley de Agricultura y la autoridad “fast track”. Esto al menos permitiría que el tema se tocara de nuevo después de las elecciones de noviembre. Pero haría falta un cambio importante en el sentimiento si los mayores receptores norteamericanos de los subsidios agrícolas bajo la ley vigente no lo van ser con la próxima.

VERSION: IVAN PEREZ CARRION