Efectivo y agua: un símil interesante

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Tiene sentido que al dinero en efectivo – o a su equivalente – se le llame liquidez, pues para comprender el “cambio de chip” que propone la cultura financiera, puede hacerse un símil muy interesante entre el agua y el efectivo. Veamos:

El agua y su uso: Normalmente no usamos el agua directamente del acueducto, sino que esta pasa por algún tipo de depósito (cisterna o tinaco, por ejemplo) que tiene una doble función: almacén de reserva y reguladordel consumo.

Al almacenarse, el agua pierde la presión que trae del acueducto, por lo que, para poder usarse, necesita la presión de la gravedad (si es un tinaco) o ser bombeada (si es una cisterna). De esta forma, usamos la cantidad de agua que necesitamos y el resto se queda almacenado en el tinaco o la cisterna.

¿Y el efectivo?: Deberíamos manejar el efectivo como manejamos el agua. Lo primero es que siempre debe existir una reserva, de forma que evitemos quedarnos ilíquidos ante cualquier evento.

Además, esta reserva de efectivo – que es el ahorro – debe convertirse en la reguladora de nuestras decisiones de consumo, adquisición e inversión.

Bajo este criterio, el ingreso – que viene a ser, en el símil, el agua del acueducto – alimenta la reserva y no va directamente a activar las decisiones. Así, el ingreso, igual que el agua que llega a la cisterna, pierde “presión” y tiene más oportunidad de convertirse en riqueza y no automáticamente en gasto.