Ejercicio bajo amenaza

El ejercicio periodístico no ha estado en sus mejores tiempos. Las agresiones contra periodistas y medios de comunicación se han ido incrementando de manera vertiginosa, sorprendente y dolorosa.

En la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se ha expuesto esta situación de manera clara. En varios países, incluyendo la República Dominicana, el acoso contra periodistas y medios ha cobrado rango de escándalo.

Particularmente aquí, se han producido acontecimientos que no dejan lugar a la menor duda en cuanto a que existe una peligrosa ofensiva contra los periodistas. En Azua fue asesinado a balazos un comunicador social aguerrido, caracterizado por la responsabilidad de sus denuncias contra bandas de delincuentes. Otro comunicador de la misma provincia fue buscado con los mismos fines y ha tenido que abandonar esa ciudad para evitar ser asesinado. Un tercero, severo comentarista radial y televisivo, fue atacado a tiros y salvó la vida de milagro.

En tiempos en que la delincuencia desafía la autoridad y la ley, no sería extraño que la prensa esté puesta también en la mira, sobre todo los periodistas y medios que se han caracterizado por enfrentar valientemente los intereses de la corrupción y el mal.

En nuestro país está vigente una ley de libre acceso a la información oficial, que ha suscitado alguna resistencia en medios oficiales, pero que a fin de cuentas se está haciendo cumplir. Ciertamente, el tratamiento gubernamental hacia los medios de comunicación y los periodistas ha mejorado sustancialmente. Lo que no se ha logrado es que mejore la seguridad de los periodistas, como parte de la seguridad ciudadana en general.

Aunque los riesgos son gajes del oficio periodístico, es evidente que la ofensiva de los grupos criminales contra medios y periodistas son una faceta que preocupa y ante la cual debemos asumir una actitud firme de rechazo y una vocación indoblegable para persistir en la denuncia de sus actos.

Dengue

Si hay una enfermedad cuya prevención resulta fácil y barata, esa debe ser el dengue.

El mosquito que la transmite se multiplica por los huevos que deposita la hembra en aguas limpias estancadas. En las periferias de las viviendas siempre hay cachivaches que se llenan con las lluvias, y bastaría con eliminar estas aguas y deshacerse de los objetos que les sirven de depósito para evitar la reproducción de portadores. A lo sumo, se invierte tiempo y voluntad en una tarea para la cual no se necesita ninguna especialidad.

A propósito de que han ido aumentando los casos de dengue en el Este del país, probablemente como una de las secuelas del paso de la tormenta Jeanne, sería útil que las autoridades desarrollen una amplia campaña de orientación en la población sobre la forma de evitar la acumulación de agua en las inmediaciones de las viviendas y otros lugares, y así dificultar la multiplicación del mosquito transmisor.

Por supuesto, esta campaña de prevención deberá ser complementada con otra de fumigación y de atención a pacientes, para detectar y curar los casos de dengue existentes. Si es tan fácil ¿Qué estamos esperando?