El “Nazaret británico”, una
visita histórica religiosa

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EFE. Reportaje.- En un remoto paraje del condado de Norfolk, a pocos kilómetros de la costa oriental inglesa, se encuentra el pintoresco pueblo de Walsingham, un histórico centro de peregrinaje religioso conocido popularmente como “el Nazaret británico”. Cuenta la leyenda que en 1061 una devota dama del lugar, Richeldis de Faverches, tuvo varias apariciones de la Virgen María, quien le pidió que construyera en la zona una casa como la suya de Nazaret en la que recibió al arcángel Gabriel en la Anunciación, cuando le comunicó que iba a ser la madre de Jesús.

Faverches despertó un día para descubrir milagrosamente erigida en sus terrenos esa pequeña y humilde vivienda de madera, junto a la cual en 1153 unos monjes agustinos fundaron un priorato y una iglesia -cuyas ruinas se pueden admirar aún hoy- que durante la Edad Media se convirtieron en un importante santuario mariano.

En 1347 un grupo de frailes franciscanos levantó a su vez un convento a las afueras del pueblo inglés, lo que contribuyó a aumentar su reputación entre los devotos.

Con su Casa Sagrada, Walsingham fue, hasta la Reforma Protestante de 1534, uno de los centros de peregrinaje más importantes del norte de Europa, al que acudían anualmente cientos de miles de cristianos, incluidos el famoso humanista y teólogo Erasmo de Rotterdam, quien visitó el santuario en 1511, y la gran mayoría de los reyes ingleses, desde Enrique III a Enrique VIII.

Precisamente fue este último monarca quien puso fin a esa tradición, tras romper con el Papa al no conseguir el divorcio de Catalina de Aragón para poder casarse con su amante Ana Bolena. Fue entonces cuando fundó la Iglesia de Inglaterra (anglicana), independiente de Roma.

Centro de peregrinación.  Hoy Walsingham y sus templos vuelven a ser centro de peregrinación y de turismo, gracias al empeño de unos religiosos, en particular el párroco anglicano Alfred Hope Patten, que en el siglo XX quisieron devolverle su antiguo esplendor.

El pueblo

En plena campiña inglesa conserva numerosas muestras de su pasado, como las ruinas del santuario original -el mencionado priorato agustino de la Anunciación de la Bendita Virgen María, del que queda el imponente arco de la fachada oriental- o la capilla de las Zapatillas (en la vecina aldea de Houghton St. Giles), de 1325, donde antiguamente los peregrinos dejaban sus zapatos para recorrer descalzos el último kilómetro hasta el santuario. Cerca de los restos del priorato, destruido en la Reforma anglicana.