El 34% de población de RD tiene entre 15 a 34 años; país debe aprovechar bono demográfico

GRAFICO

La República Dominicana tiene una situación demográfica que genera oportunidades para su desarrollo debido a la gran cantidad de personas que se encuentra un edad productiva. Al 2015 la población comprendida entre los 15 y 34 años ascendía de 3,430,901 personas, representando el 34% del total de 10,496,535 dominicanos.

De este grupo etario, las hembras llevan una ligera ventaja con 1,716,644 frente a 1,714,257 que son varones. De los dominicanos jóvenes el mayor grupo está compuesto por aquellos que tienen edades entre los 15 a 19 años con 949,228; seguido por los de 20 a 24 años que suman 908,335; luego están los que cuentan entre 25 a 29 que suman 830,004 y por último están los de 30 a 34 que ascienden a 743,334.

En ese mismo orden y respecto a la población general, en términos de porcentaje estos grupos representan el 9.5%, 9.1%, 8.3% y 7.4% de todos los dominicanos, de acuerdo a las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

Evolución. En los últimos 25 años (1990-2015) la población joven ha aumentado constantemente y se ha mantenido en torno al 35% de los dominicanos, aunque en los últimos cinco años ha mantenido una ligera tendencia decreciente. Al 1990 ese segmento era de 2,555,412.

En este período siempre las mujeres han constituido mayoría frente a los hombres, aunque es ahora cuando por primera vez que la diferencia por sexo es tan reducida, previéndose que los varones serán mayoría, pues la tasa de crecimiento es ligeramente mayor entre ellos (de 1,0% frente a 0.8%).

Bono. Este porcentaje de jóvenes significa que la República Dominicana tiene un bono demográfico, es decir, una amplia población entre 15 y 64 años que puede trabajar, crear y tributar.
Este bono se debe a la baja en la tasa de fecundidad que se encuentra actualmente en 2.5% y se espera que en 10 años baje a 1.7 hijos por mujer.

De acuerdo a los técnicos de ONE, el bono demográfico es una situación única y posiblemente irrepetible y se prolongará por varias décadas, hasta que se produzca el incremento acelerado de la proporción de personas adultas mayores.

Retos. Según la ONE, esta situación demográfica genera oportunidades, pero también plantea retos. A corto plazo se dispone del potencial para el desarrollo de una población joven y adulta activa abundante, por ejemplo el establecimiento del sistema de la seguridad social; pero también se plantea el riesgo del desempleo y las consecuencias indeseadas de una población que, eventualmente, no encuentre oportunidades laborales y vitales.

“A largo plazo la población adulta se convertirá en envejeciente y, con las nuevas generaciones de un tamaño mucho más reducido, será necesario garantizar los recursos para sostener y cuidar a las personas mayores inactivas”.

Una mochila. Según la investigación “La Juventud como protagonista del Desarrollo” de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), la mayoría de los países de la región cuenta con bono demográfico, el cual no durará para siempre y posteriormente se convertirá en “mochila” demográfica por el envejecimiento de la población.

El bono demográfico también se conoce como “ventana demográfica” de oportunidades, en referencia a las posibilidades que ofrece para aumentar las tasas de crecimiento económico per cápita y los niveles de bienestar de toda la población.

Es por tanto que la OIJ llama a institucionalizar un sistema de educación, formación y trabajo para los jóvenes, donde se reconozca y se prepare a las personas para contar con las competencias para conseguir y conservar un empleo, mejorar su trabajo y adaptarse al cambio, así como elegir otro cuando lo deseen o pierdan el que tenían.

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La jubilación

“En el futuro, sociedades claramente envejecidas requerirán una población activa de mayor productividad para sostener una ecuación crítica en términos de ingresos y gastos de la sociedad según su pirámide de edades. Una proporción más alta de adultos mayores implicará gastos muy superiores en salud y jubilaciones, que deberán ser sostenidos por mayor productividad del trabajo entre personas ocupadas y mayor contribución de estos a la calidad y seguridad social”, establece el estudio de la OIJ.