El abrazo de la familia Acosta Yapor a los parientes del exraso mató accidentalmente a Delcy

A la izquierda: Delcy Yapor. A la derecha: El exraso Franklin Padilla Núñez, homicida involuntario.
A la izquierda: Delcy Yapor. A la derecha: El exraso Franklin Padilla Núñez, homicida involuntario.

“La muerte de Delcy también toca a la familia de quien probablemente es un buen hombre, que pudo pensar que hacía un servicio ciudadano al tratar de detener a dos supuestos delincuentes. A sus familiares que hoy también sufren les extendemos un abrazo. Delcy así lo hubiera querido, porque ella era una mujer de una profunda fe cristiana”.

Con estas palabras los deudos de Delcy Miguelina Yapor Acosta, muerta ayer de manera accidental, se expresaron en solidaridad con Franklin Padilla Núñez y sus familiares.

Aquí el comunicado íntegro remitido por Leandro Acosta, viudo; sus hijas y demás familiares:

La familia Acosta Yapor agradece las expresiones de solidaridad que personalmente, a través de los medios de comunicación y las redes sociales ha expresado la sociedad dominicana, en todos los estamentos, por la muerte de nuestra siempre bien amada y recordada Delcy.

Es un hecho cuyas dimensiones se definen por sí mismo. Un hecho que la sociedad ha asumido como una estocada, un grito que nos obliga a pensar qué es lo que está pasando en nuestro país.

La muerte de Delcy es una tragedia que no solo envuelve a nuestra familia, a sus amigos y amigas, a nuestra comunidad de El Buen Pastor y a la Iglesia: su muerte también toca a la familia de quien probablemente es un buen hombre, que pudo pensar que hacía un servicio ciudadano al tratar de detener a dos supuestos delincuentes.

A esa familia que hoy también sufre le extendemos un abrazo.

Delcy así lo hubiera querido, porque ella era una mujer de una profunda fe cristiana, una mujer de Dios, que hizo del perdón, del amor al prójimo, de la caridad, de la misericordia, su principal motivo de vida, y que amaba a los niños como si fueran sus propios hijos.

Delcy era una persona entregada al servicio, fuerte, feliz, luchadora, que se hacía querer, solidaria, entregada a su familia y a su parroquia El Buen Pastor y a la Iglesia Católica.

 

Desde lo alto ella nos sonríe y nos acompaña.

Su esposo
Leandro Acosta
Diácono de la Iglesia Católica

Sus hijas
Jacquel, Betsy, Janel y Delcy Linnet

Su hermana
Jaqueline Yapor

Sus hijos políticos
Francisco Quintana, Omar Solano y Geovanny Contreras