Siguen a la caza del agresor de París, un solitario más racional de lo que parece

Cazador de París

PARíS. AFP. Decidido, solitario y organizado, el desconocido que disparó en el diario francés Libération, hiriendo a un fotógrafo, y contra un banco, tiene un comportamiento más racional de lo que parece, según expertos consultados el martes por la AFP.

“A priori, la pista más probable es la de un estado psiquiátrico descompensado y delirante”, estima el psiquiatra Daniel Zagury, que agrega empero que hay que ser “sumamente prudentes” dada la escasez de elementos disponibles.

El hombre, de entre 35 y 45 años, cuyo ADN está siendo analizado por la policía para identificarlo, tiene “un comportamiento mucho más racional de lo que parece, especialmente en vista de la elección meticulosa de los blancos”, considera Alain Bauer, profesor de criminología del prestigioso Conservatorio Nacional francés de Artes y Oficios.

No obstante, su manera de operar es “perturbada”, ya que “pareciera tener dificultades en el paso a la actuación y el control de su armamento”, matiza Bauer. “No dispara por azar ni dispara siempre”, señala, afirmando que hasta ahora “hay muchas hipótesis y ninguna certeza”.

Poco antes de su irrupción el viernes por la mañana en la sede del canal informativo BFMTV, el hombre fue filmado durante media hora por las cámaras de vigilancia de una estación de tranvías, sentado en un banco.

Entró después en los locales de la televisión y cargó dos veces su fusil, antes de amenazar al periodista presente. Le dijo: “la próxima vez no fallaré”, tras lo cual se dio a la fuga sin siquiera mirar a un anciano que subía lentamente las escaleras apoyado en un bastón.

Tres días después, entró en el vestíbulo del diario Libération e hirió gravemente, con el mismo fusil, a un fotógrafo que le daba la espalda. Una vez más, logró huir.

“Lo que es inquietante es que tuvo tiempo de vacilación, tiempo de amenaza y luego tiempo de ejecución, lo que demuestra claramente la determinación del sospechoso”, de un comportamiento solitario que hace pensar a “una especie de fuga hacia adelante de un hombre desesperado”, explica Zagury.

“Desesperación con odio”. El sospechoso atacó después la sede de un banco en el barrio de negocios de La Defensa, en la periferia de París. Disparó contra el edificio, sin herir a nadie, pese a que una decena de personas se encontraban cerca.

“Ataca símbolos, pero da la impresión de que no busca lo espectacular, no trata de hacer hablar de él a través de una causa”, supone Zagury, agregando que sus gestos parecen ser motivados por “un gran resentimiento”.

Se diría “desesperación con odio”, estima el psiquiatra. Después, obligó a un automovilista, amenazándolo con su arma, a llevarlo al sector de la avenida parisina de los Campos Elíseos, sin herirlo, pero afirmando que estaba “dispuesto a todo” y que acababa de “salir de la cárcel”.

El hombre logró escapar al dispositivo policial desplegado en la zona, y, pese a la difusión de sus fotos a partir de las imágenes de las cámaras de vigilancia, sigue sin ser encontrado.

“Hay que evitar caer en la trampa de atribuir al azar su capacidad de escapar” a la policía, afirma Zagury.

“Es verdad que hace un esfuerzo con la vestimenta, se cambia, lo que muestra cierta organización, pero cualquiera puede escapar a los policías después de los hechos. La cuestión es durante cuánto tiempo podrá escapar”, estima Bauer.

Respecto a la posibilidad de que el hombre vuelva a atacar, Zagury considera que “es posible”: “La secuencia de su comportamiento no permite descartar lamentablemente una nueva acción a corto plazo”.