El agua, principio supremo de la vida: Está al servicio del hombre para usar, no para abusar

La vida, tal como la entendemos, es hasta nuestros días un suceso discontinuo en el universo que está asociado íntimamente a las condiciones presentes en el planeta Tierra.
Es en la Tierra, Planeta Azul o Planeta Agua el único planeta del sistema solar donde hay presencia de agua en estado liquido. En la tierra primitiva, aun sin vida, existían agua y radiación solar. La radiación ultravioleta proveniente del Sol, actuando sobre el agua generó vapor de agua. El vapor de agua expuesto a la radiación ultravioleta durante millones de años se fue descomponiendo en sus dos elementos constitutivo, hidrógeno y oxígeno, una parte del cual, activado por la radiación ultravioleta, se transformó en Ozono creando una envoltura que protegió a la Tierra de las radiaciones ultravioleta y favoreció la creación de moléculas de carbono más complejas, las proteínas. A partir de ahí el camino para la vida orgánica y la evolución estaba abierto.
El Agua ha sido el factor que creó en la Tierra las condiciones para la vida y es directa e indirectamente el sustento de todas las formas de vida. En este contexto el agua y la vida se hallan tan íntimamente unidas que no es posible la una, sin la otra. Pero el agua también está supeditada al hombre y su servicio. Si el hombre atenta contra el Agua, también atenta contra sí mismo.
Qué puede y debe hacer el hombre ante la misma naturaleza o de los originados por sí mismo y son causas de un estado crítico del agua, y que es perceptible a través de realidades numéricas como lo indican los informes de las Naciones Unidas donde señala que, en los próximos 20 años, la cantidad de agua disponible para todos decrecerá en un 30 por ciento, que el 40 por ciento de los habitantes del mundo actualmente no tiene la cantidad necesaria para el aseo y que aproximadamente 1.8 millones de niños muere al año a causa de enfermedades de origen hídricas. Lo mínimo que debemos hacer es adoptar una posición ante el agua no solo de respecto, protección y cuidado, sino desarrollar una visión más completa que permita superar su manejo como una mercancía sin valor, para avanzar a una comprensión y reconocimiento del agua como recurso único y soporte de la vida en la tierra.
Todos somos responsables de cuidar el agua, no evada tu responsabilidad. Recuerda que cuidar el agua es cuidar la vida.