El ajedrez de la política criolla

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El ajedrez es reconocido como el “Juego Ciencia.” Requiere dominio de cálculo matemático, mucho talento y reposada meditación antes de tomar una decisión. Para eso hay que estudiar al adversario que tiene, por igual, fraguada una estrategia de ataque, defensa y contraataque, muy bien pensada teniendo como única finalidad acorralar a su rival, con un primer “jaque” hasta agotarlo y vencerlo con dos palabras:“Jaque mate.”
Aquí no se improvisa. Se actúa con extremada precaución, sensatez e inteligencia sin atropellos que nublen la razón de la lógica aristotélica, lógica que no siendo ciencia, sino instrumento (Logos) permite aplicar, en cada jugada, las ciencias teoréticas: matemáticas, física y metafísica. Por eso el Juego Ciencia.
El ajedrez político es otra cosa. Su estrategia deviene ser puro pragmatismo donde el fin, llegar o mantenerse en el poder, justifica los medios, cualesquiera que sean. Suelen intervenir factores e intereses diversos y hasta disímiles. Lo que conviene a “mi” partido, en este preciso momento (transitorio) viene. Con este razonamiento, de media tinta, con frecuencia se termina echando por la borda los pronósticos y vaticinios, fruto de encuestas, marchas no partidistas, bien organizadas, manifestaciones espontáneas promovidas, por lo general, por ciudadanos y ciudadanas con una clara visión cívica y política, convencidos de la necesidad de enrumbar por otro camino el destino de la nación mediante un cambio sustancial que valide el “Estado Social, Democrático y de Derecho” proclamado por la Constitución de la República.
Partiendo de ese escenario se hace necesario poner candado y renegar todo pragmatismo oportunista que ofertando dudosas ventajas transitorias conviene, acuerdos y alianzas de “macos y cacatas” con partidos y segmentos que lejos de alentar y atraer votantes, desalientan porque tienen como objetivo inmediato salvaguardar sus intereses particulares, compartir el poder como “modus operandi”, no promover cambios institucionales fundamentales basados en principios normativos y valores éticos y morales que poco cuentan; no eliminar un sistema de gobernabilidad corrompido carcomido, avieso que ha imperado de forma predominante en nuestra historia y particularmente en todo lo que va del presente siglo.
Luego de su aberrante alianza con el nuevo partido del Dr. Leonel Fernández “La Fuerza del Pueblo” (LFP) y sus congéneres, o responsables como el que más, que han disfrutado a sus anchas las mieles del poder, el PRM ha decidido sacrificar la posible candidatura de la Lic. Carolina Mejía a la Vicepresidencia de la República, lo que hubiera conformado una mutual perfecta: Luis Abinader-Carolina Mejía, siendo esta: 1.- Una mujer capacitada, con sólida formación intelectual y profesional. 2.- Una persona no carente de carisma, de una integridad y honestidad demostrada, con su rechazo a esa alianza.3.-Si faltara algo, hija de un expresidente de la República, de su propio partido, un plus a favor de su popularidad.
Sacrificarla endosándole la Alcaldía del Distrito para abrirle cancha a un sector externo del partido, influyente como el que más, que aspira al solio presidencial con su apoyo, luego de su meritoria labor, el magnífico trabajo realizado, no luce serlo más acertado.