El amor: un medicamento eficiente y barato

MAURO CASTILLO
Estamos nueva vez en el mes de febrero y como cada año se celebra el mes del amor y los comerciantes han montado el despliegue de una tremenda propaganda para ofertar múltiples artículos considerados excelentes para hacer un buen regalo a nuestros seres más queridos: novios, esposos, hijos, padres, amigos, etc.; especialmente el 14 de Febrero, “Día de San Valentín”, catalogado por la Iglesia como el Santo del amor.

Para esa fecha el doctor Héctor Mateo, reconocido cardiólogo, siempre organiza su tradicional caminata en el Malecón de la Capital como un recordatorio de que los dos piés son los pedales del Corazón, los cuales siempre ayudan a mantener un eficiente funcionamiento de nuestra fisiología, permitiéndonos alcanzar una larga vida, pues mantiene, además relajado toda nuestra estructura psicomotora, evitándonos padecer del nocivo estado de tensión (stress) responsable de los continuos derrames cerebrales, que nos pueden llevar a la invalidez física o lo peor, la muerte.

Nuestra salud se puede cultivar cada día y mantenerla en óptimas condiciones con la práctica de ejercicios físicos, en especial las caminatas. Conjuntamente con el disfrute del amor que es el más valioso sentimiento que ha existido siempre en el corazón de las mujeres y de los hombres activado desde el hipotálamo como lo han demostrado los neurólogos y no desde el corazón como siempre se ha pensado usando la clásica frase “te quiero con el corazón”.

Si conciliamos de manera continua ese bálsamo del amor con los ejercicios físicos y los llevamos a la práctica día por día, proyectándolo en todos los estadios del desarrollo y de la evolución humana desde la infancia, la adultez hasta los envejecientes, nuestra vida sería de larga data, pero sin ninguna patología, cuyo bienestar se lograría en verdad con el más bajo costo, pues recibir mucho amor de nuestros seres queridos y las caminatas prácticamente las disfrutamos sin costo alguno.