El arte no tiene precio

El arte no tiene precio

Samuel Luna

El arte no tiene precio. En medio del tránsito congestionado y caótico me deslizo en las calles de Santo Domingo para encontrarme en la Av. Núñez de Cáceres con mi esposa y su padre (mi suegro), respiro profundamente y al llegar a un semáforo que estaba en luz roja decidí quedarme en silencio y tranquilo en busca de descanso.

Súbitamente suena mi celular, era ella, mi esposa, para expresarme que aun no había terminado la diligencia, en ese instante no sabía donde ir para relajarme y escapar del apiñamiento creado por el tránsito, pero justamente llegando a la calle Guarocuya sentí como una fuerza cautivadora que me dirigía hacia la Galería de Arte Y Enmarcados de mi amigo Baret, aquel sentimiento se convirtió en una acción al yo decidirme llegar a dicho lugar.

Estacioné el vehículo frente a la galería, noté que no traía una agenda y tampoco expectativas, simplemente estaba llegando al lugar por una cita divina o aquella fuerza centrípeta que sentí en la esquina del semáforo. Salí de mi vehículo después de estacionarlo, levanté mi mano derecha y usé mi dedo índice para tocar el timbre ubicado en la parte derecha superior de la puerta de cristal, de repente el sonido eléctrico-mecánico que produce la puerta me dejó saber que podía entrar a la galería; una joven de personalidad ingenua, sana y acogedora me dio la bienvenida y yo le pregunté por mi amigo José Amable Baret, ella me respondió que él estaba en su oficina y que iba a llamarlo. Esperé no más de un minuto y de forma alegre, efusiva y sincera recibí de Baret una bienvenida sin fingimiento y sin máscara, un abrazo que me transmitió color, cultura, amistad y alegría; así fue, un apretujón divino y hasta sobrenatural.

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El ambiente de la Galería me llevó a un peregrinaje de reposo; las obras, los colores, las esculturas generaron en lo más profundo de mi ser un equilibrio de paz y de serenidad. Los cuadros y las esculturas me obligaron a recorrer de forma visual cada detalle escondido y plasmado en el lienzo, pero uno de ellos me llamó la atención, era una obra de Elsa Núñez, pregunté por el precio y mi amigo Baret me miró con sus ojos marrones claros, hicimos un silencio pero el silencio fue quebrado cuando él me expresó: “El arte no tiene precio”; y ahí mismo me dio su definición de arte y yo le di la mía; ambos coincidimos, y confirmamos que el arte es metamorfosis, es vida, es belleza, es el mismo artista reflejado en un lienzo con colores o en una escultura elaborada con paciencia y amor, en el arte existe una correlación entre la persona que pare el arte y el mensaje de ese arte. Las personas sanas generan obras poderosas.

De repente otro carro se parquea, mi amigo Baret se pone de pie y me expresa que ha llegado Elsa Núñez, ninguno de los dos sabíamos que la artista Elsa Núñez venía a la Galería de Baret; por esa razón, la cita divina se intensificó y ahora éramos tres creando de forma natural un encuentro cultural sano, profundo y sin escándalo que alimentara nuestro ego.

Estar con Elsa Núñez es estar con el arte personificado, una artista con una trayectoria de más de 50 años aportando y construyendo una historia redentora con sus obras de abstracción, ligada a lo figurativo, levantando sus figuras expresionista; ella ha estado en decenas de países y ha recibido premio como el Casandra;
medalla al mérito, por la Dirección General de Promoción de la Mujer y Premio a la Excelencia Profesional, otorgado por la Presidencia de la República. Pero el mayor aporte que la artista Elsa Núñez nos ha mostrado es su humildad y su legado, formando artistas que hoy son muy respetados.

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Debo admitir que el encuentro fue una cita divina, porque estar con Baret es la suma de las artes, es conocimiento adquirido en el tiempo que se refleja en su espacio artístico, Baret representa apoyo integral a los artistas y al mismo tiempo recoge la historia dominicana impregnada en cada lienzo. Al mismo tiempo, hablar de la Artista Elsa Núñez, es recorrer la parte académica en cada obra que ella ha lanzado, es historia, expresión y un lenguaje de transformación. Yo termino diciendo que el arte debe generar transformación, buenas relaciones, conocimiento y deleite. El arte no tiene precio.

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