“El Arte Superlativo de Japón”

“El Arte Superlativo de Japón”

Si hay un país que presenta aquí la riqueza de su creación, es Japón, y la embajada japonesa en Santo Domingo demuestra al respecto una atención y una generosidad bienvenidas.

La Fundación Japón, institución del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, ejemplar en actividades y difusión, organiza, desde la selección de las obras hasta su itinerario por el mundo, exposiciones excelentes que sorprenden aun, conjugando patrimonio histórico y actualidad contemporánea en las artes visuales. Hemos disfrutado una variedad de materiales y categorías: fotografía, video, estampa, “manga”, pintura, diseño, caligrafía, laca, cerámica, metal, textiles, cestería, juguetes, bordado, y más…

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Una preocupación educativa

Ahora, en la Galería Nacional de Bellas Artes, “El Arte Superlativo de Japón” nos seduce de manera singular, no solamente por la diversidad y la excelencia de las piezas, sino también por su preocupación didáctica.

Por el concepto de la exposición, nos dejamos sumergir en la historia y la evolución cultural desde la Era de Meiji hasta el presente, desde autores anónimos hasta artistas confirmados y jóvenes prometedores, pero todos comprometidos espiritualmente.

Ahora bien, esta profusión deleitable, que deslumbra a la primera mirada, es compleja en sus diferentes modalidades y géneros. Nosotros, los “profanos”, agradecemos especialmente las fichas, las descripciones, las explicaciones que acompañan cada obra… ¡en español además! Creemos excepcional tanta atención, y reconocemos positivamente que el encanto visual se acompañe de textos ilustradores. El visitante interesado tomará el tiempo de leerlos.

Obras “superlativas”

La Fundación Japón siempre ha presentado muestras excelentes, pero este conjunto luce excepcional, proponiendo una selección especial, que parte de piezas históricas “de museo”, en esmalte “cloisonné” y porcelana, realizadas durante la Era de Meiji (1868 – 1912 ). Cuando mencionamos la historia, es porque ese periodo, a la vez político, económico y cultural, ha sido fundamental para la modernización del Japón y lo ha abierto al mundo, exportando su producción artesanal: el “kojei”. Estiman que hubo una verdadera fiebre por el arte japonés, que no se ha apagado…

La exposición enseña algo fundamental: nunca existió una discriminación entre arte y artesanía, entre artistas y artesanos, ambos expertos en sus respectivos oficios y hasta asimilados. Ya lo habíamos notado en exposiciones precedentes y en el período anterior -de Edo-, con el brío de las estampas.

Ahora bien, “El Arte Superlativo de Japón” avanza y llega a la época contemporánea, ampliando la creatividad, los medios de expresión y el criterio de funcionalidad de los objetos. ¡Nos hace admirar diseños, dibujos, pinturas, ejecutados aun de manera increíble con bolígrafo! Los cuadros forman parte de la muestra, y su minuciosidad insuperable es otro motivo de sorpresa. ¡El tiempo pasa, la perfección queda… en los doce artistas contemporáneos!

La fotografía –que no esperábamos encontrar-, propone enfoques y efectos insospechados gracias a la sofisticación y la tecnología. ¡El fotógrafo aúna creación y connotación, arte y nuevos “media”, en cinco obras!

Nos hemos referido a piezas únicas, valiosísimas y sublimes. Hay otras obras encantadoras, cuya ingeniosidad creativa descansa en el sentimiento, el humor y la cotidianidad, aunque siempre perduran la estética y el esmero técnico.

Así se destacan las decenas de animalitos, que provocan ternura y el deseo de acariciarlos… Los identifican como “cápsula”, y pensamos que cabrían como regalos en cajas de cereales… En otra escala, la reproducción de comidas, en resina para un menú, abre el apetito: ¡estos manjares ya son un deleite entre forma, color, ritmo, originalidad!

Tal vez, la sorpresa mayor surge de un bote metálico deforme, casi lleno de latas vacías de refrescos… Son reproducciones en cerámica, idénticas a las originales e hipnóticas… ¡Estamos en pleno pop-art!

El espacio falta para mencionar un extraordinario despliegue de ideas, vueltas arte y artesanía. Tampoco falta un material inesperado aquí, el papel blanco: así, una maravillosa encuadernación de páginas… que simulan hojas vegetales, o casi inverosímiles pedazos de repollo, sugiriendo el uso de papiro.

Coda

Finalmente, la diversificación extraordinaria transmite unidad por la hermosura, la depuración, la maestría hasta en los mínimos detalles.

Esperamos que vaya a visitar esta exposición mucha gente, interesada por el arte y la artesanía, ¡una simbiosis en Japón con una perfección, transmitida de generación en generación. También, consideramos cuánto acierta ”El Arte Superlativo de Japón”, al viajar por América Latina, donde el arte y la artesanía juegan un papel irradiante de identidad y definición cultural.