El asociacionismo deportivo en la RD y actualizaciones requeridas

La génesis del Asociacionismo Deportivo en la República Dominicana se remonta a los albores del siglo XX por iniciativa de sectores privados. No pasarían muchas décadas para que la administración pública advirtiera el impacto social de las actividades promovidas por estas entidades, y se interesara por su inclusión entre las políticas y servicios que ofrece a la ciudadanía.

Para lograr cierto nivel de avance en el proceso de institucionalización de la actividad física y deportiva del país, fue necesario que se produjera una serie de cambios a través del tiempo en el contexto social en su conjunto.

Sin embargo, se puede afirmar que debido a la falta de estudios y seminarios, todavía no se tiene una idea acabada en nuestro medio sobre la definición, razón de ser y tipos de las asociaciones deportivas como prestadoras de servicios y su relación con el Estado y los gobiernos locales.

Durante el periodo trujillista el Estado dominicano tuvo un mayor nivel de organización con respecto a periodos anteriores, pero debido al carácter represivo del régimen, el asociacionismo deportivo no fue una excepción dentro de los objetivos de dominación, razón por la cual su desarrollo fue limitado.

La caída del régimen tiránico en el año 1961 y el inicio de la transición democrática, despertó la conciencia política del pueblo dominicano. Este nuevo panorama resultó favorable para el surgimiento de diversos colectivos, asociaciones gremiales, profesionales, políticas y culturales.

Los clubes deportivos y culturales populares fueron de las primeras organizaciones en formarse, proliferando rápidamente por los barrios de la capital y algunas provincias en el interior del país.

Institucionalmente uno de los hechos más trascendentes en cuanto al asociacionismo deportivo privado fue el reconocimiento oficial del Comité Olímpico el 26 de julio de 1962, por el Consejo de Estado, presidido por Rafael Bonnelly, mediante la Ley No. 5976.

La formación de la denominada “Pirámide Olímpica”, estructura compuesta por clubes, asociaciones, federaciones y el Comité Olímpico Dominicano, así como la afiliación al Comité Olímpico Internacional, fueron factores claves en el proceso de evolución del asociacionismo deportivo local.

Hoy en día el concepto de asociacionismo deportivo que se conoce en el país, acusa cierto nivel de desfase o se entiende de otra manera, con relación a la amplia dimensión que tiene en sociedades avanzadas.

Todavía en el ámbito doméstico hay quienes mantienen el criterio errado de que el asociacionismo deportivo solo abarca el deporte organizado de nivel olímpico. En las sociedades modernas todas las asociaciones deportivas y sus variantes son parte de las distintas vertientes, a saber: deporte de ocio y tiempo libre, deporte federativo y deporte profesional.

Se debe reconocer que el actual Gobierno, a través de su Ministerio de Deportes, ha demostrado tener conciencia sobre la amplia dimensión del deporte, por lo que ha trabajado en pro de la actualización mediante la integración de los distintos tipos de asociaciones deportivas. Las naciones más avanzadas reconocen que el papel del asociacionismo debe estar basado en la captación, promoción y dinamización del fenómeno deportivo, como garante de avanzar en el enriquecimiento de programas facilitando el acceso a la práctica deportiva de todos.

En la diversidad de asociaciones deportivas de los países de mayor desarrollo se distinguen: asociaciones de padres de alumnos, clubes escolares, federaciones deportivas, comités olímpicos nacionales, federaciones de deporte para todos, uniones deportivas, sociedades anónimas deportivas, clubes monodeportivos, clubes polideportivos, ligas profesionales, federaciones de atletas discapacitados, ligas de aficionados, entre otras.

El sentido general, el asociacionismo deportivo consiste en concretar el desarrollo de un tejido social vivo y dinámico a una administración moderna y democrática, capaz de dar respuestas a los ciudadanos teniendo en cuenta las necesidades y compartir los planes y proyectos.