El Banco Central publica un libro
sobre arte para el niño de hoy

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MARIANNE DE TOLENTINO
El Banco Central de la República Dominicana es un organismo excepcional en la vida artística y cultural dominicana. Tiene una extensa colección de arte, con obras de importantes pintores y escultores dominicanos.

Entre sus departamentos más brillantes, cuenta con un Departamento Cultural, real, activo, serio, dirigido por el reconocido intelectual José Alcántara Almánzar. Es bastante raro que un gran escritor de ficción y ensayista maneje con tanta eficacia y racionalidad una unidad de cultura, pero sucede en la primera institución económica y financiera del país.

Entre las actividades más connotadas del departamento, está una colección de libros, muy variados en su temática, pero que une la calidad exigida por el Director y el Comité de Publicaciones. No solamente el contenido de cada libro tiene solidez y valor para la bibliografía nacional, sino que la presentación posee fino atractivo, empezando por el diseño de la portada.

Por primera vez la colección del Banco Central integra un libro para niños a su ya larga lista de títulos y materias.

CONCEPCIÓN Y CONTENIDO DE “MI PRIMER MUSEO”

Mi Primer Museo es un libro que aspira hacer amar el arte a los niños y favorecer una primera mirada al arte dominicano, si se trata de niños pequeños, una segunda si son niños que ya leen y tal vez han ido con su familia o su escuela a un museo y a exposiciones de arte.

En una ojeada inicial, es un abecedario, y para cada letra del alfabeto se ha escogido una palabra. Pero no es una palabra como las demás… Su elección fue motivada por una obra de arte. Generalmente es uno de los objetos o sujetos que se encuentran en la pintura –así las Mandarinas de Mariano Eckert o en la escultura, aunque puede ser también un concepto que la define – por ejemplo la Unión en el bronce de Joaquín Mordfán Ciprian–.

La obra se reproduce en su totalidad, y un párrafo introduce al pequeño lector a la apreciación sobre el arte y a menudo le cuenta una breve historia, suscitada por el cuadro, sin olvidar una referencia al artista y autor de la obra.

Luego de esa primera parte fundamental, está una elemental historia del arte dominicano, para que el niño y el adulto –que eventualmente lo guíe en la lectura– encuentren una visión básica del desarrollo del arte dominicano. Un glosario brinda una definición de las palabras técnicas –por simples que sean– empleadas en los textos. Finalmente se estimula el comentario personal del niño, reproduciendo cuatro pinturas sin textos… el lector habrá de ejercer su pluma.

Ahora bien, una innovación de mucho interés consiste en el CD que se inserta en cada volumen. Estamos en la época de la pantalla, y, desde temprana edad, la computadora se convierte en un instrumento familiar. Un exquisito diseño (Hicham Boughdadi) y una animación sobresaliente (Mickael Louise-Alexandrine) dan una versión audiovisual deliciosa, con las voces de Clara Caminero y Sayuri Guzmán. Y… otra vez se apela a la creatividad del niño, invitándole a que haga su propia pintura, escogiendo el grosor del pincel y los colores de la paleta en pantalla… Un simpático personaje, cuyos bigotes recuerdan a Salvador Dalí, es el “animador” del CD, y “presentador” de las secciones del libro.

Queremos insistir en la exclencia del diseño del libro, a cargo de Hicham Boughdadi (Éxito), un profesional imaginativo y dedicado. Su labor en la revista Cariforum, desde hace años, permite apreciar su elevada capacidad gráfica.

La hermosa impresión de Mi Primer Museo ha sido realizada en las prensas del Banco Central, y no hay que recordar la competencia experimentada de su director, Miguel Frometa.

ACTUALIDAD DEL LIBRO

Es evidente que, por ser la autora de Mi Primer Museo, no lo podemos apreciar. Sencillamente, expresaremos que hemos querido producir una obra educativa y divertida simultáneamente. ¡Cuantas veces no hemos escuchado que el futuro del arte dominicano está en las manos de los jóvenes y que se debe inculcar al niño la afición o la vocación por las artes visuales! Es lo que tratamos de hacer, proponiendo algunas obras, a menudo magistrales, de la colección del Banco Central de la República Dominicana, para la observación del lector y con nuestro comentario, esperando que él emitirá sus propias ideas respecto a la obra. ¡Con frecuencia los niños descubren cosas que se nos escapan!

Por otra parte, nos hemos preocupado por la actualidad del libro en conceptos y palabras –no siempre fue fácil conseguir la coincidencia de letras, palabras y obras–. Los cuentos de hadas, magos y brujas han sido escritos genialmente por numerosos autores. Hoy vivimos otros tiempos. El mensaje social y humano, en nuestro perturbado mundo, adquiere mucha importancia. Y sobre todo, el universo del niño ha cambiado. El mira científicamente hacia las estrellas, practica la tecnología, se apasiona por la computadora.

La era del ciberespacio tiene por más entusiastas adeptos –y pronto colaboradores– a los jóvenes. Creemos que la literatura infantil debe tener en cuenta a esos factores de cambio y evolución en la cultura. Al mismo tiempo, hemos de estimular la imprescindible lectura de las joyas del pasado, como en la historia del arte, no se puede comprender el presente sin devolverse hacia la creación pasada.

PEQUEÑA Y GRAN HISTORIA

Todo libro, auspiciado por una gran institución pública o privada se agradece, en este caso al gobernador Héctor Váldez Albizu, al director del departamento cultural, José Alcántara Almánzar, y al Comité de Publicaciones. Pero, algo singular sucedió… Hace casi cinco años conversamos con Fiordaliza de Váldez, hoy nuevamente cerca de nosotros en esa labor de arte y cultura, y ella se interesó muchísimo por la idea de una publicación de arte dedicada a los niños. El destino ha logrado que sea ella quien reciba el primer ejemplar del libro, y que un proyecto, conversado un lustro atrás, se haya converttido en un hecho.

El genial pintor Henri Matisse decía que para dedicarse al arte había que ser una persona de buenos sentimientos. Ojalá así sea siempre… Esperamos pues que los niños y niñas buenos, que lean Mi Primer Museo disfruten su disco y cuando crezcan sigan incentivando el arte dominicano como espectadores, coleccionistas, artistas, y ¿por qué no historiadores y críticos de arte?