El Barça sella su pase a cuartos y acecha el liderato del Madrid

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Madrid. EFE.- El traspié del Real Madrid en Atenas, donde sufrió una severa derrota ante el Panathinaikos (85-69), y la victoria del FC Barcelona en su visita al Estrella Roja (73-77) sitúan al equipo catalán, ya clasificado para cuartos, a un triunfo del líder del Grupo E, que aún tiene pendiente su visita al Palau.  

Un irreconocible equipo madrileño ofreció su peor versión y encajó una abultada derrota, la segunda que sufre en 2015 en todas las competiciones, ante un Panathinaikos muy superior que se jugaba más en el envite y que supo frenar desde el principio al actual subcampeón continental.

Por su parte, el Barcelona sobrevivió el jueves en Belgrado a un mal tercer cuarto y sumó su octava victoria en el Top 16 ante el Estrella Roja, lo que le afianza en la segunda plaza de su grupo, que ahora mismo ocupa en solitario, con un triunfo más que el Maccabi, que ganó en su pista al Zalgiris (79-72) y sigue tercero.

En la cuarta plaza de este grupo se mantiene el Panathinaikos griego con seis victorias, una más que un ALBA de Berlín que aún tiene opciones de clasificación.

En el grupo F, el CSKA conserva una semana más el liderato tras su cómoda victoria en la pista del Unicaja. Los malagueños, ya eliminados y muy mermados por las bajas, plantaron cara al potente equipo ruso en la primera parte pero acabaron sucumbiendo en la segunda al poderío ruso y la exhibición de un letal Milos Teodosic.

Con las mismas victorias que el CSKA sigue en segunda posición el Fenerbahce Ulker Estambul, que este viernes se deshizo del EA7 Milán por 98-77 tras una gran segunda parte y gracias a los 25 puntos que anotó Bogdan Bogdanovic.

Tercero, pese a perder hoy en Vitoria, sigue con ocho triunfos el Olympiacos griego, mientras que el Laboral Kutxa se coloca cuarto, aunque empatado a puntos con el Anadolu Efes Estambul, con quien se jugará el pase a cuartos de final de la máxima competición continental.

La jornada vivió su lado negativo en la pista del ALBA Berlín, donde unos incidentes provocados en las gradas por aficionados turcos del Galatasaray retrasaron el inicio del choque casi una hora y obligaron a intervenir a la Policía, aunque no se tuvo que suspender el partido.