El BID pondera labor empresas de RD

POR ALEIDA PLASENCIA
El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Moisés Pineda, afirmó que el futuro de los países, fundamentalmente los de economías emergentes, está en el reconocimiento de las empresas en cuanto a su responsabilidad social.

Dijo también que en América Latina hay una larga tradición filantrópica en el sentido de que las empresas y empresarios han contribuido con sus recursos a las causas más variadas.

“No obstante, esto es sólo el comienzo. En general, es una donación desarticulada dentro de la estrategia de la empresa, que puede llegar a ser efímera”, dijo.

Al pronunciar un discurso en la celebración de la “Primera Conferencia de Responsabilidad Social Empresarial”, auspiciada por la Fundación Global, Economía y Desarrollo, Pineda dijo tener la convicción de que ser socialmente responsable no es una carga, sino un instrumento de competitividad.

“Siendo socialmente responsable se crea valor social, medioambiental y también económico”, añadió.

Según Pineda, para ser realmente efectiva y sostenible la responsabilidad social empresarial, ésta debe considerarse como un instrumento más del arsenal estratégico de la empresa y debe formar parte de la cultura empresarial.

Esto no quiere decir, de acuerdo a Pineda, que no haya otras razones para que la empresa sea responsable ante la sociedad.

“Las hay y válidas, pero si queremos que esa responsabilidad sea sostenible, deben considerarse los incentivos que enfrentan los agentes en sus actividades y sin dudas que uno de ellos es el incremento del valor de la empresa”, precisó.

Opinó que para que la responsabilidad social pueda arraigarse dentro de las empresas, se necesita una base ética bien firme, lo que sería el punto de partida.

Consideró, no obstante, que para la participación responsable de la empresa en la sociedad y el desarrollo, no basta con tener un comportamiento ético.

“La participación de la empresa en la sociedad es variada y evoluciona según la intensidad con la que la propia empresa evoluciona”, sostuvo.

Esta filantropía, expresó, ha ido evolucionando en algunos casos hacia la ciudadanía corporativa.

Según Pineda, la empresa, particularmente en países en vía de desarrollo, se desenvuelve en un entorno donde ejerce gran influencia y las comunidades en las cuales operan buscan en ellas el liderazgo para la solución de muchos de sus problemas.

“Sin pretender que el sector privado sustituya el papel del Estado, o que se convierta en la fuente de todas las soluciones, la ciudadanía corporativa supone llevar a cabo operaciones respetando al resto de los actores de la sociedad, comportándose como una buena ciudadanía y, de esta manera, contribuyendo a mejorar, o al menos, a no empeorar la calidad de vida de la población y el medio ambiente, cuyos recursos consume”, dijo Pineda.