El branding de Leonel

Branding es una palabreja forjada en el cosmos del marketing que define el proceso de creación y ejecución de una marca por vía de la estrategia, definiendo un paquete de sesgos.

Leonel Fernández tiene el suyo, debajo del brazo, incrustado como un chip en su cerebro prodigioso, como señalé en mi entrega a HOY el 03-09-07, el gobernante tiene su “marca de fábrica”.

Destaqué en esa entrega que el 04-02-04 precisé que Leonel ganaría el certamen electoral de ese año con un 57% y que el del 2008 lo ganaría con un 62%, y ustedes cotejarán las distancias de mis presentimientos.

He insistido siempre que Leonel tiene seis puntos claves que enfrentar y/o superar definidos en estabilizar la prima del dólar, que lo ha conseguido, estabilizar en fluido eléctrico y readecuar el universo de ese sector, que no lo ha logrado, avanzar en el programa Comer Primero que lo ha obtenido; fortalecer al sector agropecuario con una visión nueva de competitividad y eliminación de los subsidios a quienes no se identifiquen con esos cambios que exige el mercado internacional; la voluntad política de hacer cumplir las leyes que no lo ha conseguido ni en la 284-05 ni en la declaración de bienes de sus funcionarios, y finalmente, vigorizar el monopolio de la violencia que tampoco lo ha conseguido.

El tiempo avanza hacia las elecciones intermedias en 2010 y las presidenciales el 2012, y Leonel debe y tiene que apurar los trancos para consolidar ese branding en extremo útil para su proyecto político, sin pausas y, ¡ay! sin herederos a la vista.

Es preciso, urgente, que Leonel así lo asimile, para que luego, quizás tarde, no precise recurrir a una versión criolla de David Axerlrod en el marketing mágico que catapultó a Barack Obama a conducir al mundo, a contrapelo de los cancerberos del stablishment y del “american way of life”.