El café criollo: pobreza para muchos,
riqueza para pocos

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POR FAUSTO ADAMES
RANCHO ARRIBA.- San José de Ocoa. En esta zona eminentemente agrícola se produce uno de los mejores café de altura del mundo y el mejor de la zona del Caribe, y también se encuentra el más avanzado centro de producción del grano de toda la región.

Pero como “este es un país muy especial”, la cosecha se realiza en condiciones muy precarias, y los caminos de acceso que conducen a las zonas productoras se encuentran en un estado deplorable.

Productores y exportadores coinciden en señalar que la República Dominicana es el séptimo país en consumo de café per cápita, y afirman que después del petróleo este es el segundo rubro de importancia mundial.

También, en dos ferias de catadores mundiales del grano realizadas recientemente se determinó que el café arábigo dominicano es, en sabor y aroma, el mejor del mundo. Sin embargo, el problema de las exportaciones de café radica en la comercialización del rubro, donde no se respetan las normas sobre marcas y reglas de origen, por lo que ocurren casos en los que el café nacional se vende como marca extranjera, y por esto hay países que exportan un volumen mayor del que producen en realidad.

También, las exportaciones se han reducido considerablemente, y el consumo del país ha aumentado, por lo que de una nación exportadora neta de café, hemos comenzado a importar el rubro en cantidades importantes.

Otro hecho importante es que el cultivo produce un resultado ecológico excepcional para la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente. Sin embargo, también somos el único país del mundo que no tiene registros precisos de la producción, e inclusive no los hay de los cafés especiales.

Según las informaciones del Consejo Dominicano del Café (CODOCAFE), en la actualidad hay más de 2,120,000 tareas sembradas del cultivo en toda la geografía nacional y más de 50,000 familias productoras del grano, mientras los cosecheros afirman que más de 500,000 personas intervienen en esta actividad. Sin embargo, el rendimiento del cultivo se encuentra entre las 35 a 50 libra por tarea sembrada.

Los precios del rubro se han incrementado en 470%, aproximadamente en el mercado mundial, puesto que en años recientes este llegó a situarse hasta los RD$700 el quintal, y en la actualidad su precio oscila entre los RD$3,500 a RD$4,000.

Este repunte de los precios ha alentado la producción, y mientras algunos caficultores ven las perspectivas del cultivo con optimismo, otros afirman que la baja en la productividad debido a los cafetales muy viejos y descuidados acabará por descincentivarlos por completo y dejar la actividad por cultivos más rentables, como el cacao y otros rubros emergentes, entre ellos el aguacate.

MANO DE OBRA

Otro factor que no se puede soslayar es el hecho de que la mano de obra predominante en este cultivo es haitiana, la cual ocupa cerca de un 98%, y es totalmente informal, como también, según los cosecheros, estos extranjeros son reclutados por dos o tres meses y luego son repatriados a su lugar de origen.

CRISIS Y PERSPECTIVAS

Para Manuel de Jesús Perelló, director ejecutivo de Industrias Banilejas (INDUBAN), el café ha pasado por una crisis que no tiene nada que ver con alguna variable interna, sino por razones exógenas. “Es decir, la crisis del rubro es global, puesto que ha habido una sobre oferta del producto en los últimos años, y se ha cortado mucho café en todos los países productores, incluyendo la República Dominicana,  lo cual ha deteriorado los precios del producto en el mercado mundial”.

“Esto ha hecho las exportaciones del rubro muy poco atractivas, por lo cual ha ido disminuyendo el volumen de producción de café, y su futuro se vislumbraba un poco sombrío. Sin embargo, esta crisis ha pasado por su punto más álgido, y ahora la demanda ha comenzado a sobrepasar la oferta y los precios han comenzado a aumentar.”

Pero el productor José Antonio Martínez Roja, difiere sobre este criterio. Para él, tres factores fundamentales impiden el desarrollo de la caficultura dominicana. Estos son:

1-La mano de obra, que en un 98% es haitiana.

2- Las enfermedades y plagas que afectan el cultivo.

3- Los bajos precios internacionales del rubro. En su opinión, estos tres factores se conjugan para que los caficultores abandonen sus cafetales.

Según Martínez Rojas “ahora mismo el país está  produciendo 225,000 quintales del rubro, lo que no basta para satisfacer el consumo interno y hemos tenido que importar café, cuando aquí se producían de 1,300,000 a 1,600,000 quintales. “Esto ha ocurrido porque el rubro no brinda rentabilidad, y nadie quiere trabajar para estar cansado”, dijo el productor.

Martínez Roja cree que “la rentabilidad es algo inherente al progreso del hombre. Y si el hombre no consigue del fruto de su trabajo algo que le permita vivir decentemente, simplemente cambia o abandona el cultivo”.

Según el productor, desde hace tres años el área sembrada del cultivo se ha reducido considerablemente, puesto que de 2.6 millones de tareas ha bajado a 1.8 millones.

Para Martínez Rojas, este cultivo genera unos 350,000 empleos directos, pero unas 400,000 personas intervienen en su proceso productivo.

Sin embargo, el secretario de Agricultura, Amílcar Romero, tiene una perspectiva diferente a Martínez Roja. Para la máxima autoridad agropecuaria del país “tenemos un gran futuro en el cultivo de café, el cual  se está retomando porque los niveles de producción han comenzado a aumentar, alentados por el factor de los precios.

Según Romero, en años recientes los precios estuvieron muy deprimidos y ahora están repuntando. Esto ha sido un estimulo para comenzar  a trabajar en la mejoría de la caficultura de la República Dominicana.

“De hecho el clima de aquí es excelente para acceder a los mercados de café de calidad, por lo que estamos conquistando esos mercados”, dijo.

También para el secretario de Agricultura, “indudablemente que el país tiene una gran responsabilidad, primero, de suplir el consumo nacional, que en la actualidad asciende a los 325,000 quintales, por lo que hay que mantener la producción para el consumo local y  exportar para poder generar divisas.

INDUBAN, por su parte, desde hace varias cosechas ha venido pagando un precio mayor al productor local de su cotización en el mercado internacional, para ayudar al productor dominicano a que mantenga la producción nacional, destaca Perelló..

“Esto se ha realizado para incentivar al productor local a que mantenga su café lo limpie y recoja, y hoy día podemos decir que no han tenido quejas de los productores”, dijo.

CONSUMO

Según Perelló, el consumo de café nacional esta promediando los 310,000 quintales anuales, mientras la producción llegó a situarse en más de un millón de quintales.

“Sin embargo, por los factores expuestos la producción se ha reducido considerablemente y en la actualidad esta oscila entre los 400,000 a 500,000 quintales por cosecha.

LAS VÍAS DE ACCESO

De acuerdo con las informaciones ofrecidas por  Perelló, las mejores zonas cafetaleras del país, todas tienen grandes dificultades en las vías de acceso, y este es problema más grande que tiene la producción de café en la República Dominicana.

Según él actualmente se están realizando  trabajos en las principales vías de acceso en San José de Ocoa, “aunque se están tomando mucho tiempo, pues creíamos que para esta fecha los trabajos estarían concluidos. Pero, lamentablemente está es una de las mayores dificultades que confronta Rancho Arriba.

También, para Rómulo Rosado, técnico de INDUBAN, a los productores les resulta muy caro el transporte, y en muchos casos el acceso a las zonas es casi imposible.

“Por tanto, resolver la cuestión de las vías de acceso es clave para el desarrollo actual futuro de la caficultura en la República Dominicana”.