El cambio climático, el Caribe y las estadísticas

Broma? No, el Caribe ya está afectado por las consecuencias del cambio climático y el desbordamiento del lago Enriquillo, una vez descartada todas las hipótesis emitidas, es consecuencia del cambio climático en la región. Pérdidas económicas, cambios ecológicos, pérdida de biodiversidad y procesos de adaptación de la vida (en general) son el precio a pagar, producto de ese cambio que se puede observar sin dudas algunas. Somos un Estado insular, con un territorio pequeño y de excepcionales desniveles, con una población vulnerable por varios factores, entre ellos los más importantes, la debilidad institucional, la falta de un organismo nacional de investigaciones y la precariedad en la cual se debaten los ministerios para enfrentar las situaciones ya previsibles. Los fenómenos meteorológicos y sus extremos, como en Colorado, España, India provocan incendios o inundaciones difícilmente controlables, con sus secuelas ecológicas: pérdida de cobertura vegetal, erosión, calentamiento global, sin hablar de las pérdidas humanas y materiales.

Se observan enfermedades en cadena, Cuba, Puerto Rico y Dominicana, independientemente de los niveles de prevención, dengue, fiebres se ven acompañadas de las enfermedades provocadas por el agua, por los alimentos en sí y por las condiciones precarias de almacenamiento o problemas en los canales de distribución.

La globalización y los cambios culturales han acelerado las condiciones de transmisión de esas enfermedades y los cambios ecológicos han provocado la universalización de los daños: pérdidas de la biodiversidad, contaminación: menos bosques, más calor, menos manglares por cortes o elevación del nivel del mar harán regresar las líneas de playas y menos humedales significa pérdida de agua dulce, capa freática en peligro y procesos migratorios afectados; pero más grave aún, significan inundaciones, sequías en otros casos, deslizamientos de tierra por la erosión y menos producción. Todos esos procesos fragilizan las islas caribeñas frente a los ciclones y/o tormentas tropicales agravados por la sismicidad. Clima, agua, tierras productivas son las condiciones óptimas para la producción agrícola que se ve afectada por estos cambios. Es importante recordar nuestra insularidad y preparar las respuestas relacionadas con el ordenamiento territorial y las evaluaciones de la vulnerabilidad con la adaptación a esas nuevas condiciones ambientales. Ahí también son importantes las metodologías, las herramientas y los criterios que definen lo urbano de lo rural, los municipios, los distritos municipales y las provincias.