El capital privado aporta la potencia
necesaria a la electricidad

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POR JONATHAN WHEATLEY
Financial Times
Los inversionistas están agresivos ante la perspectiva de crecimiento económico en Brasil este año. El último consenso del mercado es que el producto interno bruto se expandirá en más de 4.5%, muy por encima de la meta del gobierno de comienzos del año de 3.5%.

Sin embargo, aumentan las preocupaciones de que la rechinante infraestructura del país no resista ese ritmo. Este mes, la ONS, un órgano conjunto del gobierno y la industria que supervisa el sector de la electricidad, advirtió que el país enfrentará escasez de energía en 2008. La última vez que la electricidad escaseó fue entre los años 200-2001. Entonces, también, la economía estaba creciendo a más de 4.5% anual. El racionamiento de la electricidad contuvo el problema y el crecimiento anual ha tenido un promedio de 1% desde entonces.

Tendencias, una consultoría de Sao Paulo dice que el sector de la electricidad necesita inversiones de R$20 millardos (US$7 millardos) al año, durante los próximos 10 años para mantener el paso de la demanda. Se espera que el gobierno aporte un tercio. Muchos grupos internacionales de energía que se lamentan de invertir en grande en Brasil durante los años 90, se enfrentan a problemas mucho mayores en sus mercados internos. Es poco probable que aporten el resto.

La conclusión sería que las luces empiecen a apagarse dentro de poco tiempo. Pero hay, no obstante, un brillo de esperanza.

Una de las causas para el optimismo es el interés que están mostrando los fondos de pensiones. Estos constituyen precisamente el tipo de institución -con sus compromisos a largo plazo y la necesidad correspondiente de activos a largo plazo- que debería esperarse invirtiera en el sector. Tradicionalmente, sin embargo, se han sentido felices, descansando sobre una deuda gubernamental a corto plazo de altos rendimientos.

Pero esto está empezando a cambiar. La tasa básica del banco central cayó de 26.5% a comienzos del año pasado a 16% en el segundo trimestre de este año, aunque el alza en el precio a los consumidores la hizo retroceder a 16.75% durante este último mes. La deuda del gobierno con rendimientos más bajos, y un incremento superior al esperado en los índices de ventas mayoristas a los cuales están vinculados muchos de los objetivos de los fondos de seguros, le ha dificultado a muchos alcanzar esas metas este año.

Ghillerme Lacerda, presidente de FUNCEF, el fondo de pensiones para empleados de la caja de ahorros del gobierno Caixa Económica Federal, dice que cualquier dificultad es estrictamente a corto plazo y que la deuda del gobierno sigue siendo una inversión segura. FUNCEF tiene bajo su administración R$17 millardos, de los cuales cerca de dos terceras partes está en bonos del gobierno con maduración promedio de menos de cuatro años. Aparte de su fe en esa deuda, el señor Lacerda dice que el fondo está trabajando duramente para extender la vida de sus activos.

En verdad, FUNCEF ha encabezado las inversiones de la deuda pública a largo plazo. Este mes compró R$200 millones de una emisión de R$210 millones de deuda soberana con maduración en 2045, pagando un extra de inflación al consumidor de 9.1% al año.

Ahora se prepara para buscar dinero fresco para la electricidad. FUNCEF aportará hasta 255 de un fondo que se abrirá en las próximas semanas por BNDES, el banco de desarrollo del gobierno, para recaudar no menos de R$600 millones para inversiones en plantas de energía que funcionan con petróleo, que producirán 3,000 Megawatts de electricidad. En una línea similar, se está formando una compañía de propósito especial con otros fondos de pensiones para comparar equipo para exploración que le rentarán a Petrobras, el grupo petrolero controlado por el gobierno. La compañía tendrá capital de cerca de R$180.0 millones. 

Otras áreas de la infraestructura de Brasil también necesitan dinero. El transporte es una de ellas. Habrá un déficit de 20 millones de toneladas en la capacidad del sistema que lleva carga a los puertos en el sur brasileño este año, según los exportadores de granos. El Ministerio de Comercio dice que hay que crear capacidad para transportar unos 200 millones de toneladas en 2007.

Una fuente potencial es un nuevo fondo que se creará próximamente por el Banco Interamericano de Desarrollo. Se llamará El Fondo de Inversiones en Infraestructura de Brasil, y tiene como objetivo recaudar R$1,5 millardos, de los cuales el banco aportará un préstamo importante de USD$75 millones. El banco espera atraer parte de la liquidez disponible en los fondos de pensiones de Brasil, que les permitirá diversificar sus carpetas, mientras siguen cumpliendo con sus objetivos con los seguros.

Además, se están incorporando otros inversionistas. GP Investimentos, una compañía de inversiones de Sao Paulo que se especializa en acciones privadas, creó un fondo para infraestructura de US$200.0 millones para recaudar dinero fuera de Brasil. Este es el tercer fondo de acciones privadas de la compañía, pero la primera vez que recauda este tipo de capital desde 1997. El mejorado panorama económico de Brasil ha vuelto a despertar el interés de los inversionistas.

Iniciativas como estas no serán suficientes por sí mismas. El gobierno espera que se recaude más dinero a través de próximas legislaciones sobre las asociaciones conjuntas de los sectores público y privado (SPP). Pero el potencial para las SPP sigue siendo poco claro. Un problema es el contexto regulador. Los inversionistas acudieron al sector eléctrico de Brasil durante los años 90, antes de que las regulaciones estuvieran establecidas en su totalidad. Aunque se ha hecho mucho desde entonces, todavía hay grandes zonas grises, incluyendo la forma en que se van a ajustar las tarifas. Las estructuras de las tarifas en las telecomunicaciones, por ejemplo, han sido cuestionadas en los tribunales, lo que tiende a preocupar a muchos inversionistas sobre los poderes de la impredecible jurisprudencia de Brasil.  

A los inversionistas también les preocupan las intenciones del gobierno. Mientras que los tecnócratas de mentalidad liberal del banco central y el ministerio de Finanzas han impulsado reformas amigables hacia el mercado, algunos inversionistas temen que los ideólogos cercanos al presidente Luis Ignacio Lula da Silva, del antiguamente incendiario Partido de los Trabajadores sigan sospechando de la iniciativa privada.

Si bien la legislación sobre las SPP será bien recibida, dicen que el gobierno no ha logrado utilizar sus poderes actuales para colocar más servicios públicos, incluyendo el transporte en manos de concesiones privadas.

Pero se sabe que la necesidad es la madre de las invenciones. Pocos dudan de la necesidad de más capital privado para la infraestructura de Brasil.

Y ya está empezando a encontrar el camino.

TRADUCCION: IVAN PEREZ CARRION