El caso de Verizon

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JOSÉ LOIS MALKUN
Mientras el Gobierno se gasta una millonada en espacios pagados en los medios de comunicación y mientras contrata consultores y hace pagos a expertos y no expertos para que opinen favorablemente a su favor en el litigio con Verizon, esta empresa hace exactamente lo mismo, convirtiendo el tema en una parodia mediática, donde los únicos que están disfrutando de esta danza de los millones son los que no pueden, ni van a resolver el problema.

Estimo en unos 60 millones los gastos de ambas partes en estos menesteres. Pero el pleito apenas está comenzando, por lo que hay espacio para que muchos aspirantes se anoten en la nómina de una u otra parte. 

Si usted lee lo que se ha publicado en los medios y los argumentos de ambas partes, a veces llega a la conclusión que la DGII tiene toda la razón. Que Verizon tiene que pagar, de acuerdo a la ley, los impuestos por ganancia de capital. Pero entonces usted lee los argumentos de Verizon y se pregunta si efectivamente ese pago procede, dado el origen del capital de esta empresa. Ambos poseen sus argumentos y no se vislumbra ningún arreglo amistoso.

Pero olvidémonos de los argumentos y trabajemos con el sentido común. El Gobierno, por su irresponsabilidad fiscal a todas luces comprobada, cerrará el año con un déficit cercano al 1.5% del PIB lo que implica que no habrá acuerdo con el FMI en lo que resta del 2006. No se logró firmar ni la primera, ni la segunda ni la tercera carta de intención para mantener vivo el acuerdo. Lo único que salvaría la situación es negociar un nuevo acuerdo a partir de enero del 2007, donde la primera condicionalidad será generar un ahorro fiscal de 25 mil millones que es equivalente al derroche de recursos sin precedente de este año que termina. Pero se prefirió una nueva reforma fiscal que ha concitado el rechazo de todas las fuerzas vivas del país.

Si Verizon le pagara los 500 millones de dólares de impuestos al Gobierno por ganancia de capital que este le exige, la brecha fiscal casi se cerraría en el 2006 y el Gobierno iría más cómodo en el 2007 en una nueva renegociación con el Fondo.  Pero eso jamás sucederá aunque la DGII tenga razón y peor aun si la razón la tiene Verizon.

Por eso hay que negociar. Y siento diferir en esto del amigo y excelente profesional Héctor Guillani. Fue lo que sugerí hace dos un mes en un párrafo de un artículo publicado en este medio. La DGII no se encontrará con ese dinero ni aunque se convierta en Mandrake el Mago. Si la decisión de las instancias jurídicas favoreciera al Gobierno la venta se cae o el litigio se prolongará por años. Pero tampoco Verizon cerrará la venta de su negocio en República Dominicana, pensando que no pagará ni un centavo.

Pueden seguir contratando expertos, pagando espacios en los medios y buscando opiniones que lo favorezcan y ninguno de los dos convencerá a nadie. Claro está, hay un cierto patriotismo por el medio, pero eso no vale nada en este pleito.

Lo peor de todo es que una empresa como Verizon, que les paga muy bien a sus asesores locales e internacionales, se diera el lujo de meter la pata en esta negociación. Parece que esos contratos por servicios profesionales se hacen en función de criterios que no tienen nada que ver con la capacidad profesional de los asesores. Porque es increíble que esta situación impositiva no se previera con tiempo.  

Lo que deben hacer ambas partes es sentarse y negociar. Sin chanchullos y con gente que le dé seguridad a la población de que la negociación se hizo en forma transparente y justa. En esa negociación, seguro que el Gobierno recibirá una compensación jugosa aunque no la que pretende. Y a Verizon le sale mejor pagar su parte que trastocar una venta estratégica que desde el principio, se manejó mal.

Esta es la mejor solución a los intereses del país y de la empresa. Porque ya el asunto está llegando a los niveles políticos, tanto en el país como en el extranjero. Y cuando eso sucede todo se va al carajo. Comienzan los cabildeos, las amenazas, las presiones, los chantajes y hasta los posibles litigios internacionales, donde siempre los Gobiernos llevan las de perder y más cuando son paisitos que apenas se ven en el mapamundi.  

Invito, pues a las partes en litigios, que se sienten a negociar y que ninguno pretenda que se saldrá con la suya. Debe ser una negociación abierta y transparente donde se busque un punto de equilibrio para solucionar este espinoso problemas. El Gobierno, de cualquier manera, recibirá recursos frescos por vías impositivas y Verizon, que es una empresa muy rentable, puede compensar ese costo impositivo en un plazo relativamente corto.

Aclaro que a  mi no me pagan ninguno de los dos aunque pienso que los dos deberían ahorrarse ese gasto superfluo enfrentándose cara a cara para negociar.