El Cementerio de la Av. Independencia: un tesoro descuidado

El Cementerio de la avenida Independencia es un museo al aire libre, con un valor patrimonial y cultural incalculable, construido desde hace 193 años. Luce descuidado mientras en Montevideo se celebra un evento internacional propiciando el estudio de esos bienes materiales e inmateriales de la Humanidad, que son los cementerios patrimoniales, casi todos construidos en el siglo XVIII cuando se hizo obligatorio enterrar los muertos, fuera de la ciudad, por la conciencia higienista que imperaba en las sociedades.
El Cementerio de la avenida Independencia fue fundado por el Presidente Boyer en 1824 pero así es la Historia, Boyer tomó esa medida de modernización y de retaliación contra la Iglesia Católica, ya que perdió de su poder y algunos ingresos. Esa circunstancia no debe obstruir nuestra objetividad a la hora de evaluar ese inmenso patrimonio cultural, a proteger, porque de nada nos vale invertir en la ciudad ovandina, si en su puerta de entrada, dejamos ruinas y arrabales, como es, el entorno del Parque Independencia incluyen al Cementerio. La elección del lugar respondió a las necesidades sanitarias de la época. El terreno no solo debía estar distante de la ciudad, también debía reunir las condiciones climáticas favorables, especialmente lo relacionado a la ventilación, no solo por el mal olor, sino para evitar la propagación de epidemias sin control en la época. Santo Domingo se acercaba a las ciudades modernas europeas de la época. Hoy, el cementerio patrimonial es un atractivo turístico en el mundo entero y como otras ciudades, Santo Domingo debe explotar ese patrimonio con fines culturales, turísticas y históricos.
El transitar por sus calles es conocer una pequeña ciudad y su historia del siglo XIX y principio del XX, de sus hombres y mujeres relevantes, es un libro abierto que debemos aprender a leer.
Es importante no solo conocer su riqueza arquitectónica sino su arte, los motivos de las muertes de tantos infantes y la demografía de la ciudad. Su simbología mortuoria nos enseña sobre la tolerancia ya que todas las confesiones fueron admitidas y por el crisol de las nacionalidades que fundan la dominicanidad. El Cementerio debería ser objeto de un proceso de restauración que han llevado todos los otros cementerios del mundo, ya que son vistos hoy, como parques histórico urbanos, patrimonio de la Memoria y la Identidad de la Nación, que los turistas recorren con las rutas y visitas guiadas especialmente diseñadas para interesar los sobre nuestra Historia, evidentemente también para nuestros escolares.
En el cementerio descansan Presidentes, Ministros, Militares, Patriotas, Héroes y también habitantes simples de la ciudad. En este Cementerio se encuentran los principales forjadores de esta nación, de su identidad, con nuestros artistas, escritores, educadores y la élite de los profesionales de la época. El Cementerio de la avenida Independencia reclama de nosotros, por nuestra propia Memoria, la Memoria colectiva y por la crisis de identidad actual de nuestra juventud.