El chernaje nacional

El chernaje nacional

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Fafa Taveras anda con su tesis a cuesta desde hace varias décadas: hay que refundar la República. Y es cierto: hay que refundar la República, primero desbrozar la Constitución de la hojarasca que le han echado partidos políticos y ricos poderosos, para que las leyes se cumplan, pero a medias, acomodaticiamente, para beneficio de los menos y para perjuicio de los más. Así vivimos. Así se gobierna.

Por eso siempre desde el Gobierno se busca crear plataformas de diálogo fuera de las naturales, por eso se sustituye el Congreso, como si fuera un trapo viejo.

El Congreso también ha sido penetrado por el dinero del narcotráfico, pero no se señala el dinero de quienes fabrican victoriosas candidaturas: senadurías, diputaciones, alcaldías, de gente que va a servirle a sus amos, no al país. Don dinero, logra una mayoría cómoda en las cámaras legislativas y…a Dios que reparta suerte.

Pero la malsana distorsión no se detiene ahí ahora, que se vuelve a hablar de reforma fiscal o como se le quiera llamar a la propuesta de aumentar impuestos para tapar los huecos de las malas administraciones, del malgasto, del relajo y el robo de los fondos públicos, se inicia el debate en la prensa, que a veces actúa como celestina.

Esa política de dirimir los principales asuntos, airearlos antes de que sean elaborados concienzudamente, no es casual, forma parte de un libreto que saca del terreno normal y natural la discusión, con fines desviacionistas.

Joaquín Balaguer, el sabio gobernante estrella del siglo XX, creó el Consejo Nacional de Desarrollo y sustrajo la discusión del Congreso Nacional. Ese Consejo Nacional de Desarrollo se convirtió en la instancia pública en la cual se decidían los principales asuntos que luego eran propuestos al Congreso para que, en su papel de obedientes legisladores partidarios, que no lo eran de la República, aprobara lo que desconocía, en muchos casos.

Nos dan más de lo mismo y lo celebramos, lo aceptamos como oro de buena ley. Lo que ocurre es que no hay confianza en los congresistas ni en el papel del Congreso debido a la porosidad de los cuerpos colegisladores.

Se prefiere crear un nuevo foro y nos lo presentan como si se tratara de una instancia más segura, más confiable, aunque en ese nivel tienen una presencia importante las retrancas del desarrollo nacional, que solo buscan su beneficio personal sin importarles quien resulte perjudicado.

Sin que nadie lo haya elegido, a papeletazos, los muy ricos resbalan para pagar impuestos, arbitrios municipales, impuestos de aduanas, y lo logran y hay que acotejarles sus tributos y les dan prórrogas y exoneraciones…y vuelta a empezar.

Hay que refundar la República, primero desbrozar la Constitución

El Congreso ha sido penetrado también por dinero del narcotráfico

Muchos van a las cámaras legislativas a servir a sus amos, no al país

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