El clientelismo está presente en manejo del gasto público

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Una cultura populista y clientelar está presente en el manejo del gasto gubernamental, lo que representa un riesgo para las finanzas públicas por el incremento permanente del endeudamiento.
La advertencia la hace el economista Ernesto Selman, vicepresidente del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), quien resalta que, desde el año 2000 esa etapa de populismo en el gasto se ha enraizado en la sociedad, y termina en un círculo vicioso porque se pide y se ofrece cada vez más.
Para Selman tienen ese matiz clientelar las “visitas sorpresa” del presidente Danilo Medina a las zonas rurales donde ofrece financiamiento para pequeños proyectos agropecuarios, y el recién iniciado Progama de Ventas Populares, mediante el cual alrededor de 200,000 personas de la región sur adquirirán diversos alimentos por RD$300.00.
“Cuando se gasta más de lo que se ingresa hay que endeudarse, por eso la deuda pública se incrementa cada vez más. El gasto de la tasa de interés por los servicios de la deuda pública creció un 20% en 2016, y entre enero y mayo de este año ya va por 22%.
“Eso expresa que los niveles de endeudamiento están penalizando las finanzas públicas; por lo que esa tendencia populista y clientelista en el gasto es insostenible”, afirmó en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio.
Selman dijo además que esa situación se produce por la debilidad institucional y la falta de consecuencias que rigen en el país.
Al referirse al mismo tema el economista José Rijo destacó que una de sus mayores preocupaciones es que desde el Gobierno se viole la Ley de Presupuesto cuando no se toman en cuenta los plazos establecidos para su elaboración.

“Para mí el mes de julio es el de mayor frustración en materia presupuestaria, porque de acuerdo a la ley orgánica de presupuesto, el proceso de formulación del mismo se inicia básicamente en la primera semana de julio, cuando el presidente de la República convoca al Consejo de Ministros para aprobar la política presupuestaria del año siguiente, pero nunca se ha hecho eso. “La ley también dice que al 30 de junio el ministro de Hacienda debe someter al Consejo de Ministros la política presupuestaria que contiene la clasificación funcional del presupuesto, y eso tampoco ha ocurrido”.
Al dar esos detalles cuestionó que no exista un régimen de consecuencias porque el Congreso Nacional, de mayoría peledeísta en este caso, tampoco exige que se cumplan esas disposiciones.

El experto en asuntos fiscales expresó además que uno de los problemas más grandes que en estos momentos tiene el ejercicio presupuestario es la falta de inversión suficiente en salud, “y eso es terrible”.
“Cuando estamos ante eso uno dice y para qué uno va a analizar los números, porque después lo que se aprueba en la ley es un engaño, una estafa.
“Porque inmediatamente se aprueba la ley ese presupuesto inicial se modifica y se crea un presupuesto totalmente diferente. Se ejecutan obras que no están, se hacen gastos que no estaban contemplados, o se paga más de lo contemplado para todo el año”, refirió.
Presión tributaria. Tras hacer esos planteamientos sobre las debilidades que observan en el diseño y manejo del Presupuesto General del Estado, a los economistas se les preguntó si consideraban pertinente el aumento de la presión tributaria para que mejore el desempeño fiscal del Gobierno.
En ese sentido Rijo explicó que en el primer semestre el Gobierno, “en su contabilidad creativa”, presenta un déficit de RD$19,000 millones, lo que equivale al .5% del PIB, es decir, que quedaría muy por debajo del proyectado, que es el 3% del PIB.
“Ahora, por qué el Gobierno tiene ese déficit tan bajito, porque tiene una reducción de inversión de capital de un 12%, con el agravante de que el 32% del total del gasto de capital se le pagó a Odebrecht, mientras hay 1,450 actividades en las que no se ha invertido un peso, entre estas 35 hospitales intervenidos”.
Rijo planteó sobre ese aspecto que, si el Gobierno va a buscar más impuestos, tiene que demostrar cómo planifica sus gastos y los racionaliza.
Selman expresó que el sistema impositivo dominicano crea un incentivo perverso que lleva hacia las transacciones informales.
“En economía lo que funcionan son los incentivos que crean negocios, si te suben el Itebis de 16% a 18% el contribuyente busca la forma de no pagarlo para poder pagar sus necesidades básicas”.