El complemento que falta

En su discurso del jueves por la noche, el Presidente Leonel Fernández invocó la necesidad de que  seamos sobrios en el gasto y evitemos sucumbir ante las tentaciones de la vanidad que permanentemente nos incitan a consumir lo que no necesitamos. Sin embargo, en el conjunto de medidas que anunció para hacerle frente a la crisis no se incluye ninguna destinada a hacer que la invocación anterior sea acogida por un país cuya gente vive tirando las puertas por las ventanas. Es una omisión importante si se toma en cuenta que el derroche de combustibles y energía no ha sido disuadido por las alzas de precio y, sin embargo, presiona cada vez más fuerte a través de la factura petrolera.

Distribuir bombillas de bajo consumo será un gran ahorro, pero ni siquiera en los hogares más pobres el alumbrado es lo  único que motiva gasto de  energía subsidiada en pesos pero pagada obligatoriamente en dólares. Hay que ir más allá de la invitación al ahorro; se requiere que a los sacrificios que asumirá el Gobierno se agregue una campaña de orientación hacia el ahorro en todos los sentidos. Ninguna campaña, ni las alzas de precios, ha disuadido  el consumismo entre los dominicanos. Así pues, al conjunto de medidas anunciadas por el Presidente y a la invocación que hiciera les falta un complemento que motive a este pueblo a ser sobrio  y responsable en el consumo.

 

¿Está de más la Justicia?

En cuestión de horas, policías  han matado al menos a nueve personas. Se habla de ejecución  sumaria en el caso de las muertes de tres hombres y heridas graves a un cuarto en Villa Duarte. También fue muerto a balazos un hombre que secuestró y mató a su mujer en San Cristóbal. A fuerza de tanto uso, la versión del intercambio de disparos que trata de explicar estas muertes se va hundiendo más y más en el escepticismo.

La gente aspira a menos delincuencia pero la ejecución sumaria no está satisfaciendo ese anhelo. A fuerza de práctica violenta, se está desplazando el uso de la civilidad de la ley y se está quitando a la Justicia la oportunidad de hacer un buen papel. La mayoría de estas muertes a manos de policías queda sujeta a versión de parte interesada, salvo en casos muy escandalosos, como el de Villa Duarte. Parecería que se piensa que la Justicia estaría de más y habría dejado de ser el instrumento idóneo para hacer respetar las normas de convivencia.