El concepto de justicia social en la obra literaria de Juan Bosch

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§ 40. Pese a la diferencia del método estilístico empleado por Pedro Vergés para analizar los dos conjuntos narrativos de Juan Bosch y el de la poética usado para analizar los dos conjuntos aludidos, ambos llegan a resultados parecidos en razón de que él analizó contenidos y yo sentidos en el discurso. Vergés fue exhaustivo; yo no, pues con el análisis de algunos textos paradigmáticos de los dos conjuntos basta para suministrar un modelo que guíe al estudioso de los demás cuentos y novelas, ya sean como los clasifica Vergés en código ético los cuentos y La Mañosa, estrictamente referidos al Cibao de Juan Bosch; los que tratan de las fuerzas desatadas de la naturaleza contra la que lucha el protagonista y que, en el caso de “El río y su enemigo”, “Mal tiempo” y “Dos pesos de agua”, remiten a una ética del protagonista que lucha contra alguien que le ha desafiado y causado un daño que debe reparar, pero que sucumbe en el intento. O los que Vergés clasifica como urbanos: “Fragata”, “Victoriano Segura” y “Un hombre virtuoso”; los que clasifica como “cuentos de la caña”, como “La Nochebuena de Encarnación Mendoza” y “Luis Pie”; y finalmente, los que califica de sicológicos, como “El indio Manuel Sicuri” y “Rumbo al puerto de origen”. El método estilístico obliga a Vergés a operar con estas clasificaciones. En la poética no se produce este afán clasificatorio, porque ella se encarga de analizar el ritmo como forma-sentido y averiguar si este ritmo ha cambiado las ideologías epocales existentes en el sistema social y político.
§ 41. Solo analicé exhaustivamente la obra narrativa de Juan Bosch durante seis semestres del decenio de 1980 que le dediqué cuando impartía la asignatura “Interpretación y Análisis de la Obra Literaria” a los estudiantes del Departamento de Letras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. El resultado del modelo no exhaustivo de análisis de la obra narrativa de Bosch emprendido en aquellos cursos fue la aparición del estudio de “La mancha indeleble” publicado en Cuadernos de Poética 19 (1989: 5-15), así como los análisis de los cuentos “El astrólogo”, “Una jíbara en Nueva York”, “Luis Pie”, “Hacia el puerto de origen”, “La muchacha de La Guaira”, “El hombre que lloró” y una nueva mirada a “La Nochebuena de Encarnación Mendoza” y “La mancha indeleble”, aparecidos con el título de “Valor literario y latinoamericanismo en siete cuentos y medio de Juan Bosch”, fruto de una conferencia dictada en el Centro de Estudios Avanzados del Caribe de la Universidad de Puerto Rico, ubicado en San Juan, y luego publicada en mi libro Estudios lingüísticos, literarios, culturales y semióticos (Santo Domingo: UNAPEC, 2011, 470p).
§ 42. La obra literaria de Bosch es inseparable del contexto político que él vivió. Por tal razón, en el análisis o lectura de cada uno de los cuentos o novelas que escribió el método de la poética toma en cuenta ese contexto a fin de ver en la escritura boschiana lo que es político en cada uno de estos textos únicos e irrepetibles, pues la transformación a través de la crítica de lo político es la ética de su escritura como valor plural parsimonioso, pues no da para más, ya que la teoría literaria que Bosch aplicó conscientemente en sus obras fue la del positivismo armónico de Eugenio María de Hostos, el cual veía la literatura únicamente como una lección moral y ese binarismo que excluía la imaginación de cualquier texto literario está presente en toda la obra de Bosch, sea de ficción, sea informativo-ideológica. Los métodos estilísticos, semióticos o estructuralistas reclaman cientificidad. La poética no, porque parte de que en la ficción como invención de mundos imaginarios donde está sujeto a prueba el mayor grado de simbolización de los sentidos, no cabe la ciencia. ¿Ciencia de la pluralidad indefinida de los sentidos de una obra? ¿Ciencia del valor literario? ¿Ciencia de la forma ritmo-sentido? ¿A quién se le ocurre?
§ 43. El análisis puramente estilístico de Vergés y el poético meschonniciano que suscribo pueden presentar divergencias menores en cuanto a taxonomía. Por ejemplo, en los tres cuentos urbanos “Fragata”, “Victoriano Segura” y “Un hombre virtuoso”, donde Vergés ve algo nebuloso, amorfo, indefinido, yo veo la oposición de la ciudad como hostilidad al paraíso bucólico resaltado en los cuentos del mundo cibaeño de Bosch, caracterizado por un código moral de comportamiento donde todo es previsible y cada cual sabe cómo comportarse ante un daño o una afrenta. Los cobardes están exiliados, rechazados y condenados por ese código de honor que Vergés llama código moral o ético a todo lo largo de su estudio narrativo, aunque moral y ético no sean lo mismo. La ciudad como hostilidad, peligro, muerte, accidente y donde no funciona el código de honor, sino la voluntad individual de los pequeños burgueses y sus distintas capas, el de los obreros, los marginados y los burgueses, está simbolizada magistralmente por el cuento “El niño”, del segundo conjunto narrativo.
§ 44. Los tres cuentos urbanos señalados en este mismo párrafo simbolizan un barrio marginal en su etapa de tránsito a lo urbano, pues todavía no ha accedido a tal, porque carece de los servicios básicos de agua, luz, recogida de basura, calles pavimentadas, hospitales, estación de bomberos, etc. Pero en la dictadura trujillista lo que nunca podía faltar en un campo o un pueblo era el destacamento del Ejército, primero; y el de la Policía, después. Ese tipo de barrio fue lo que Bosch dejó el 13 de enero de 1938 cuando se embarcó hacia Puerto Rico, exiliado por voluntad propia, pues su país no tenía ya nada que enseñarle en materia de carrera literaria y política. En cuanto a lo político, lo demuestra palmariamente la carta que le dirige al dictador Rafael Trujillo, en la que exhibe su concepto de la política y le da una cátedra de teoría política al dictador y queda, para el futuro, como programa de lo que sería la ensayística de Bosch a partir de Composición social dominicana, obra inaugural de la sociología política e histórica de nuestro país donde analiza y critica radicalmente el modelo clientelista y patrimonialista del Estado dominicano fundado en 1844 (Carta de Bosch a Trujillo, fechada en San Juan de Puerto Rico el 27 de febrero de 1938. Verla en Cándido Gerón. Juan Bosch: la traición de un símbolo. Santo Domingo: Centenario,1999, pp. 19-21). Y, de manera coincidente, la última carta de Bosch a Trujillo donde le vaticina, el día de la independencia de nuestro país el fin de su régimen, tendrá la misma fecha, pero esta vez del año 1961 (Gerón, ibíd., pp. 26-28). En razón de que Bosch ligó siempre la escritura de ficción a su proyecto político, sus obras literarias no pueden ser analizadas sin una teoría que dialectice ambas prácticas sin instrumentalismo, sin denuncismo, sin politicismo directo, sino viendo y oyendo sobre todo cómo la ética política del sujeto biográfico se convierte en ética de la escritura en la forma-sentido o ritmo de cada uno de sus textos, personajes o protagonistas principales, de plural parsimonioso, unos más que otros, por supuesto.