El cuestionable papel de la JCE

Después de haber declarado a los ganadores de las primarias del pasado seis de octubre, nos quedan ciertas dudas sobre el desempeño de las autoridades de la Junta Central Electoral (JCE), y para eso debemos observar el comportamiento de sus miembros antes del certamen y después de.

A los miembros de la JCE se les solicito varias veces la auditoria de los equipos que se utilizarían para este importante evento electoral, donde se elegirían más de cuatro mil candidaturas de los partidos Revolucionario Moderno y de la Liberación Dominicana, y fue negada, alegando que no había tiempo, lo que llamo a sospechas de los precandidatos y organizaciones como Participación Ciudadana.

Hoy se cuestiona que después de haber celebrado el proceso, los miembros de la JCE han aceptado hacer el cotejo de los votos, el conteo manual y hasta una auditoria forense a los equipos tecnológicos que se utilizaron.

Deja mucho que desear que después de todo lo que se le solicito antes del proceso, ellos tomen otra actitud cuando ya se han declarado ganadores a los candidatos de estas organizaciones políticas que se abocan a presentar al país los seleccionados en los distintos rangos.

Después de las declaraciones del expresidente Leonel Fernández, aumenta el cuestionamiento de los miembros de la JCE, pues se evidencia ciertas irregularidades que deben ser controlados, pues como país no debemos acudir a las elecciones del próximo año bajo el escenario  que hoy tenemos.

Las organizaciones políticas deben estar clara de esta situación y que tanto en febrero como en mayo, los equipos deben estar auditados por empresas nacionales e internacionales y aprobada por cada uno de los partidos que participaran en el evento.

La estabilidad del país sería bien afectada si este escenario prosigue más allá de febrero y mayo, en las calles se cuestiona el manejo con que se llevó a cabo el pasado proceso.

Como sociedad tenemos que procura que el 2020 sea un año donde la democracia reine y que caminemos junto hacia el cambio que se profesa en las calles.