El debate presidencial en Argentina

Guillermo Peña Capellán. Fuente externa.

El conservador Mauricio Macri y el progresista Daniel Scioli, participaron el domingo pasado en un debate presidencial en Argentina, en busca del voto de los indecisos para el balotaje o segunda vuelta electoral que, se realizará el próximo 22 de noviembre.

Este debate presidencial se caracterizó mas por la agresividad y la descalificación, que por las propuestas y su contenido. Se vio mal que el candidato Scioli no terminara a tiempo y que tanto Scioli como Macri no respondieran las preguntas claves que ambos se realizaron.

Los temas economía, seguridad ciudadana, derechos humanos, y educación fueron los principalmente debatidos en un tiempo de una hora y cuarto. El formato fue de exposiciones de dos minutos sin interrumpir y preguntas entre candidatos. Formato que fue cuestionado porque fomenta la chicana y no ayuda a profundizar las ideas.

Vimos pocos debates sobre políticas públicas concretas en los temas seleccionados. Esto no ayuda a definir el voto de los indecisos o cambiar la decisión de los abstencionistas.

La oratoria de Macri demostró lo importante que es para la política el arte de hablar bien en público: con seguridad y firmeza. La forma, las palabras y las expresiones ayudan mucho a ganar o perder en un debate. Se puede tener mucha información y buenos argumentos de fondo, pero si no se saben expresar es como si no se tuvieran.

Scioli, al principio del debate se percibió a la defensiva y nervioso, no terminando a tiempo sus ideas. Finalmente pudo argumentar mejor sus logros, como la creación de una ley de educación que creó 17 universidades, y enfatizó sus propuestas de mejorar las pensiones y conseguir 20 millones de dólares añadidos en reservas, pero su falta de elocuencia lo traicionaba.

El debate ideológico de derecha vs centro-izquierda se pudo notar en el debate. Macri es un promotor de la privatización y el mercado.  Scioli  promueve lo público y critica al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a los “fondos buitre” (fondos especulativos). En esa polarización los argentinos deben decidir el 22 de noviembre que les conviene al país: La abstención, la derecha o la centro-izquierda, y en ese mismo orden de ideas, la forma del candidato o el fondo y el contenido de sus propuestas.

El debate fue visto por más de 5 millones de argentinos. Se trasmitió por varias cadenas nacionales e internacionales. Logró un 53 por ciento de rating y provocó más de 1,8 millones de tweets en Twitter, según informaciones de #ArgentinaDebate.

Ojalá en la República Dominicana se pueda lograr un debate presidencial parecido. No con la agresividad y las descalificaciones que tuvo este, sino un debate en el que predomine el enfrentamiento de las ideas políticas, económicas y sociales de derecha e izquierda. Un debate con propuestas concretas. Porque una sociedad democrática es la que debate sus políticas públicas.