El déficit cuasifiscal

MIGUEL RAMÓN BONA RIVERA
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En cinco meses, de marzo a julio del presente año, el Banco Central colocó Certificados de Inversión por un monto de veintiocho mil millones de pesos. De esa manera se redujo la brecha entre el dinero emitido para proveer liquidez a los bancos quebrados y para el pago de intereses a los certificados de inversión (financiamiento interno) y el dinero recogido a través de la colocación de los Certificados de Inversión (valores en circulación). Dicha brecha que era de cuarenta y cinco mil ochocientos millones en febrero, cayó en julio a apenas 20 mil seiscientos millones. Para lograr esta captación, dada las desconfianza del público en el gobierno de Hipólito Mejía, el Banco Central hubo de pagar altísimas tasas de interés, entre el 45% y el 60%.

Con el ascenso del nuevo gobierno a partir del 16 de agosto, retornó la confianza a los agentes económicos y la ciudadanía en general.

La nueva gobernación del Banco Central continuó con la política de colocación de instrumentos financieros, pero esta vez a tasas de interés mucho más reducidas.

En los últimos noventa días, el Banco Central colocó más de veinte mil millones de pesos en Certificados de Inversión, con lo que logró cerrar la brecha todavía existente.

Como consecuencia, la tasa de inflación en el mes de octubre fue de apenas 1.35%, no obstante la entrada en vigencia del conjunto de medidas impositivas de la reforma fiscal.

Equilibradas las cuentas entre el financiamiento interno y los valores en circulación del Banco Central, lo que ha hecho el organismo emisor es recoger todo el dinero inorgánico que otorgó en financiamiento interno y convertirlo en un pasivo a través de la colocación de Certificados de Inversión.

Y el monto de ese financiamiento interno, una vez vuelto a las arcas del Banco Central convertido en un pasivo, es lo que constituye el déficit cuasi-fiscal del Banco Central.

Por lo tanto, es una falacia decir que se ha estado reduciendo el déficit cuasi-fiscal, o que se está implementando una política encaminada a reducir el déficit cuasi-fiscal.

En todo caso, la baja en las tasas de interés de los Certificados de Inversión lo que ha hecho es reducir la velocidad de crecimiento del déficit cuasi-fiscal.

A partir del equilibrio entre el monto del financiamiento interno y el monto de los valores en circulación del Banco Central, el déficit cuasi-fiscal crecerá mensualmente en el monto de los intereses a pagar por el Banco Central por concepto de los valores en circulación, cerca de tres mil millones de pesos por mes. Entonces el Banco Central deberá recoger esa nueva emisión monetaria a través de la colocación de nuevos Certificados de Inversión, lo que tiene el efecto de una capitalización de intereses.

De esa forma el déficit crece de manera sostenida, pero se oculta entre el flujo del pago de los intereses y el reflujo de las nuevas captaciones.

Pero el modelo tiende a cansarse, por cuanto a la baja experimentada en las tasas de interés que paga el Banco Central, hará que cada vez sea menos atractiva este tipo de inversión, con lo que podría llegar el momento en que el monto pagado en intereses mensualmente, sea mayor que el monto captado en nuevos certificados.

De todas maneras, si el Banco Central lograra recapturar la totalidad de los intereses a pagar y convertirlos en certificados de inversión, para finales del año 2005 lo valores en circulación superarían entonces los ciento cincuenta mil millones de pesos.

En este escenario es insostenible una tasa de cambio con tendencia a la baja, a menos que se mantenga totalmente inmovilizada la economía. Es un error producir una baja abrupta del precio del dólar, creando expectativas que no se pueden mantener, porque el alza inevitable posterior podría generar un costo político.

Se llama “Cuasi-Fiscal” el déficit del Banco Central, porque la ley monetaria y financiera establece que cuando el Banco Central carezca del Fondo de Reserva General – dinero orgánico – para cubrirlo, dicho déficit deberá ser solventado con Recursos Fiscales provenientes del gobierno central.

Para cumplir con dicha ley, en el presupuesto del 2005 el gobierno tendría que disponer de cerca de tres mil millones de pesos mensuales para cubrir el pago de intereses de los valores en circulación del Banco Central. Tendría el gobierno entonces que desatender necesidades prioritarias de salud, de educación, de ayuda social a familias pobres y del programa de inversiones públicas.

Se han planteado otras alternativas, como son la venta de activos del Estado Dominicano y provenientes de los bancos quebrados. Estas son soluciones muy parciales y de poco alcance por la cantidad de recursos que podrían aportar y las dificultades para su realización.

El déficit cuasi-fiscal es pues, un cáncer terrible que seguirá creciendo hasta hacer metástasis en el cuerpo económico de la nación. Es la herencia funesta de la quiebra fraudulenta de los bancos comerciales.