El delicado tema haitiano

http://hoy.com.do/image/article/302/460x390/0/83C1079A-9F9F-4A43-AF00-0601E6D01DF5.jpeg

POR FERNANDO ALVAREZ B.
(2-2)
¿Cuál sería la reacción de su pueblo?

Mi pregunta a los distinguidos visitantes es la siguiente: ¿cómo reaccionaría su pueblo con los inmigrantes ilegales si cerca de la mitad de sus ciudadanos tuviera una situación económica y social parecida a las que nos enseña el informe de la CEPAL al cual nos referimos?

¿Quiénes dirigen la campaña sucia contra el pueblo dominicano?

Hay un grupo, no grande, de ciudadanos domínico-haitianos – la mayor parte de los seguidores del líder haitiano más anti-dominicano que ha habido durante los últimos cien años de relaciones domínico-haitianas, Jean Bertrand Arístides –, que nos denigra y que quiere poner como norma los casos aislados, de parte de un grupo de desalmados, que actúan indebidamente contra nacionales haitianos pero que también actúan de la misma manera contra los dominicanos excluidos. Por qué ellos no presentan nunca la enorme solidaridad que ha tenido el pueblo dominicano con el pueblo haitiano, especialmente en los último diez años, donde por la falta de ayuda exterior a Haití y la desidia de nuestra élite gobernante ha aumentado el número de inmigrantes ilegales en más de un 60%. Es indudable que hay sectores, muy minoritarios, que actúan de modo incorrecto pero en una proporción mucho más pequeña que lo que ocurre en países más avanzados. No ha habido en este país ningún líder político que haya adquirido respaldo importante luego de hacer planteamientos en contra de los inmigrantes. Sin ánimo de ofensas, aquí nunca ha habido un Jean Marie Le Pen, que quedó en segundo lugar en las últimas elecciones en Francia, la cuna de la civilización occidental, ni tampoco hemos tenido segregación racial en las escuelas, como lo hubo por casi cien años, en la noble nación americana.

Tres líderes

Esta nación, distinguidos visitantes, ha tenido tres grandes líderes contemporáneos: el profesor Juan Bosch, el doctor Joaquín Balaguer, y el doctor José Francisco Peña Gómez. Es pertinente, en este trabajo, describirles brevemente la gloriosa trayectoria política del doctor Peña Gómez, quien era negro e hijo de dos ciudadanos dominicanos de origen haitiano. En su carrera, el doctor Peña Gómez obtuvo los siguientes logros: 1. Ser el segundo líder del principal partido de entonces (el PRD), apenas a los 24 años. 2. ser, no obstante su origen negro y haitiano, a los 26 años, quien convocó una revuelta para restaurar la democracia dominicana. 3. Ser hasta el 1963, la segunda figura de la oposición y a partir de ese año la primera. 4. Haber llevado a sus compañeros,  Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco, a la Presidencia del país. 5. Ganar, a pesar de su color y de su origen, con más del 50% la sindicatura de la Capital. 6. Ganar las elecciones como presidenciales en el año 1994, pese a lo cual no pudo acceder al máximo puesto de la nación debido a un enorme fraude. 7 Ganar con un 47% frente a un 37% de los otros en la primera vuelta –hasta ese momento nunca había habido doble vuelta en la República Dominicana– en el año 1996 y competir contra el poder del Estado, una coalición de dos de los tres partidos más grandes, y una parte importante del establishment dominicano. Esta posición de una mayor parte del establishmen no se debió al color ni al origen del doctor Peña Gómez.

¡NO!, se debió a que había una empatía total entre él y el corazón del pueblo pobre y ellos creyeron, erróneamente, que el doctor Peña Gómez iba a usar ese inmenso poder de una manera discriminatoria y no – como él quería – a favor de la competitividad y la equidad social. (Hubo notables excepciones a la posición antes dicha. Pepín Corripio y Ramón Báez, padre e hijo, se negaron a prestar sus prestigiosos periódicos y medios de comunicaciones, para la terrible campaña que se hizo contra el doctor Peña Gómez. Así mismo debemos destacar la noble aptitud asumida por Jany Vicini quien durante varias semanas hizo vigilia en el Hospital Sloan Kettering de New York acompañando a Peña Gómez en el momento más doloroso y delicado de su vida. 8 El doctor Peña Gómez, a pesar de su color y de sus orígenes, se convirtió en el dominicano más conocido y respetado en el exterior, y a diferencia de los actores actuales, siempre utilizó su púlpito en el exterior para defender los intereses del pueblo dominicano. 9 Peña fallece unos días antes de las elecciones del 1998 cuando iba nuevamente como candidato a síndico de la ciudad capital; su féretro fue llevado a pie, durante un trayecto de más de 20 kilómetros, por 300 mil capitaleños en la manifestación de duelo más grande en la historia dominicana. Y por último, él, como el Cid Campeador, ganó con el 58% de los  votos, la sindicatura de la Capital, días después de muerto.

La conducta del pueblo dominicano

Distinguidos visitantes, les ruego que se hagan la siguientes preguntas: primera, ¿es esta, acaso, la conducta de un pueblo racista e insolidario? y, segunda, ¿hay algún país del mundo donde un ciudadano negro hijo de inmigrantes ilegales, haya alcanzado en su país el cariño, el respeto y el apoyo que tuvo el doctor Peña Gómez de su país.

El pueblo dominicano tiene una carga propia, y una carga ajena, sin estar recibiendo una solidaridad tan generosa como la que Estados Unidos, a través del plan Marshall , que le dio a Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, ni tampoco nada parecido al extraordinariamente magnánimo plan – de decenas de decenas de billones de euros – que la mancomunidad Europea le ha dado y les está dando a los países que se han integrado a esta gran institución (UE).

Preguntas pertinentes

¿Por qué el pueblo dominicano se ha quedado solo con una carga social tan grande y, además, se ha permitido que sea satanizado por un grupo con una clara agenda anti-dominicana cuyo único fin es desprestigiarnos y crucificarnos?

Dos peticiones

Distinguidos visitantes, creo que el pueblo dominicano se sentiría muy bien si los dirigentes de los países avanzados procedieran: 1 Entender que es tiempo de pasar de la retórica a la acción para enfrentar el trágico caso económico y social de la noble nación haitiana. Y 2. Les pedimos a ustedes, con la misma humildad y el profundo respeto que se merecen, algo muy sencillo: el pueblo dominicano, excepcionalmente solidario y noble, sólo quiere que se le trate a él, a nuestros padres, a nuestras esposas y a nuestros hijos como los países avanzados económicamente quisieran que los otros ciudadanos del mundo tratasen a su pueblo, a sus padres, a sus esposas y a sus hijos.

Distinguidos visitantes, este pueblo no pide más de ustedes.

 

Atte,

Un servidor