El derecho de asilo

La OEA acaba de celebrar una histórica reunión en que a unanimidad los países del Continente aprobaron una Resolución de “solidaridad y respaldo” a Ecuador, fijando posición ante Inglaterra y reclamando respeto a la Convención de Viena del 18 de abril de 1961, por la que éstos se comprometieron consagrar el Derecho de Asilo, como principio fundamental a la convivencia civilizada entre los pueblos.

El mundo vive una experiencia inédita, el asilo en la embajada de Ecuador en Londres de un ciudadano australiano acusado de delitos sexuales por dos mujeres suecas, pero el peor, divulgar centenares de cables secretos del gobierno norteamericano por WikiLeaks.

 Los gobiernos suscribieron la Convención de Viena, para garantizar la vida e integridad física de ciudadanos que se asilaran en embajadas perseguidos por razones políticas, por gobiernos violadores de derechos que padecimos por décadas en la región.

 Ese derecho se ha mantenido durante 51 años y los gobiernos han respetado el articulo 22-1 y 22-2 de la Convención que dice: “Los locales de la misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin conocimiento del jefe de la misión” y “El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad”.

 Parece extraño que hoy un país civilizado, donde se respetan los derechos fundamentales, de cultura milenaria, capaz de gobernarse sin Constitución escrita, haya descendido ante países definidos subdesarrollados, con la amenaza por carta de sacar a la fuerza de la embajada ecuatoriana un asilado extranjero. Por suerte acaba retirar esa posición ante la firmeza de los gobiernos latinoamericanos.

 Es de lamentar que con normas modernas, universalizadas y consagradas en nuestras Constituciones, respeto a todos los derechos y países, Inglaterra que goza de admiración universal, haya dado nuevo paso contra otra nación latinoamericana, agravando su imagen, después que en 1982 enfrentó militarmente Argentina reclamando soberanía sobre las Islas Malvinas, provocando grave enfrentamiento armado que dejó millares de víctimas.

 Ecuador concedió asilo a Assange pero Inglaterra resiste aceptarlo negándole salvoconducto, pero algo peor, la amenaza que penetraría a la fuerza apoyada en una ley de 1987 que le permite apresar al asilado. Algo calificado insólito, ya vimos lo dicho en la Convención.

La resolución de OEA finalmente resaltó la plena vigencia de los principios consagrados en el derecho internacional, como “el respeto a la soberanía, el fiel cumplimiento de los tratados internacionales y la solución pacífica de las controversias”.

Además, el documento instó ambos gobiernos, “continuar el diálogo que permita resolver sus diferencias de acuerdo con el derecho internacional”.

Aunque el asilo fue el origen de la disputa entre ambas naciones, el tema fue dejado sobre la mesa en la reunión del viernes y omitido en la resolución aprobada, convirtiéndose en documento conciliador, donde Londres manifestó voluntad de reanudar negociaciones con Ecuador.

Quito buscó respaldo de la OEA, en adición al ya obtenido de la Unasur y el Alba ante lo denunciado como “amenazas” británicas.

El texto finalmente defiende la “inviolabilidad de los locales diplomáticos”, como lo consagra el derecho Internacional.

Se espera ahora que haya solución negociada entre ambas naciones. Es la esperanza de la comunidad internacional.