El derrumbe de un orgullo nacional

El mayor orgullo que podíamos sentir los dominicanos, cuando íbamos al extranjero, era pregonar a viva voz la excelente calidad del servicio telefónico que nos ofrecía una multinacional norteamericana, que desde 1930 había estado dando un servicio de calidad y consolidándose como la mejor empresa de servicio público del país.

Las razones mercantiles que llevaron a la empresa telefónica norteamericana, que se había labrado un nicho de oro en el sentir nacional, que nos gustaba alardear del servicio telefónico, hizo que la empresa cayera en manos de una multinacional mejicana. Desde hace tres años el servicio de calidad de antes, se ha venido deteriorando a oídos vista. Ya la ausencia de comunicaciones es algo frecuente en muchos sectores y las averías permanecen sin ser corregidas por largo tiempo o corregidas deficientemente, perjudicando a empresas y residencias.

Parece ser que la intención es ir poco a poco eliminando el servicio cableado de telefonía y concentrarse en los inalámbricos y celulares, de manera que la pesadilla de las empresas telefónicas, con las exigencias de los ayuntamientos o de las empresas de energía exigiendo que se les pague por el uso de los postes o del espacio aéreo de las ciudades, desaparezca y que todo el mundo pague por un servicio celular. Así desaparece ese feo cableado, que en muchos casos, se ve peor que las conexiones ilegales del servicio eléctrico.

La que era la primera empresa telefónica del país se ha empantanado en su servicio de calidad de otrora que aseguraba un buen mantenimiento y mejorías constantes de las redes alámbricas y de las centrales, pero la competencia que ha entrado al país está demostrando ser más diligente y moderna en sus sistemas de comunicación en el Internet, la banda ancha, transmisión de música e imágenes, en fin, que de repente, la que fue nuestra empresa orgullo, ha tropezado con la competencia de la modernidad.

El otrora orgullo nacional se ve acorralado por una competencia, que es del agrado de los usuarios, que así pueden comprar lo que es un servicio moderno de calidad al que se le ofrece a desgano y poco interés de agradar a sus fieles clientes de muchos años, que se resisten a buscar otras fuentes de comunicación por lealtad y no es recompensada en la actualidad por la que fuera una empresa de vanguardia.

 Esta empresa por muchos años se hizo presente en todas las manifestaciones del arte y la cultura nacional, patrocinando las presentaciones de los artistas más representativos, llevando a los pueblos esos actos que congregaba a cientos de personas para disfrutar de algo que ya ahora no se disfruta, aparte de los conciertos populares que solo promueven el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

Los más altos directivos de Codetel deberían reflexionar sobre el estado actual de su empresa en el sentir nacional, así como el nivel de calidad del servicio que ofrecen, para enmendar criterios, que si bien lo determinan la competencia y la rentabilidad, es mucho el padecimiento de los usuarios cuando permanecen varios días sin el servicio telefónico.