El día después

El debate electoral está abierto. Aunque temprano para el gusto de algunos es, sin embargo, una realidad que no deja de ser parte de nuestra democracia caribeña. Seguimos, gracias a los asesores y a los publicistas, y claro, a la calidad de los votantes, atrapados en una competencia que asemeja a lo deportivo y no a la preocupación por los temas públicos, lo cual no fuera tan malo, si además no viniera con las manipulaciones y amenazas, como lo son el discurso nacionalista y la caricaturesca participación de un narco. Es surrealista la ausencia de un debate serio.

A lo sumo, cuando un “escándalo” asoma en forma de debate le damos un tratamiento de “minimización” para evitar que el escándalo nos afecte más a los nuestros que a “ellos”, posponiendo la solución del problema Ad kalendas graecas, es decir para el nunca jamás, porque las calendas, mes romano, no existían en la cultura griega. Es como si no hubiera un día después de las elecciones.

Echo de menos, por ejemplo, lo económico (formación académica obliga) y veo que uno de los grandes temas para el día después de las elecciones es la sostenibilidad de la deuda, vis a vis, la presión tributaria insuficiente que existe en el país. Y relacionado con ello, el previsible estrechamiento de las fuentes de financiamiento, la todavía frágil estructura exportadora. El próximo Gobierno, reelecto casi por definición (tres de los punteros en las encuestas buscan alguna forma de reelección) enfrentará un periodo lleno de temas muy serios y todavía por resolver en el plano económico.

Igualmente, y quizá más apremiante, es el lento avance en los campos de salud y educación. A pesar del gran salto cualitativo en materia de infraestructura en ambos temas, las deficiencias son estructurales y complejas. En educación, particularmente, el compromiso de gasto del 4% será difícilmente obviado en una nueva administración, pero, habiéndose cumplido en gran porcentaje con la necesidad de aulas, habrá que mejorar la administración de esos recursos, convertirlos en resultados académicos, y adecuar en la práctica la educación a nuestros requisitos de desarrollo, tareas para nada despreciables.

La salud, por su lado, es un reto aún mayor, en tanto que ha devenido en una industria muy rentable pero poco eficiente para casi todas las clases sociales, un tema que tiene que ver con la Seguridad Social y con la administración adecuada de las políticas públicas.

En otro orden, y parece hay consenso en ello, las debilidades en materia de seguridad ciudadana, más allá de las estadísticas manejadas por una policía que necesita una reforma profundísima, y que está permeando todo el tejido social. La sociedad dominicana ha perdido la capacidad de asombro ante los hechos delictivos. La sociedad está asediada por la delincuencia. Si este no es un tema urgente y de características exponenciales no sé cuál lo sería.

Así, el día después de las elecciones está ya escrito. ¿Qué es lo que dicen los que quieren (volver a) dirigir los destinos del país sobre ese día?