El dilema de Margarita

Hasta ahora, Margarita Cedeño de Fernández, vicepresidenta de la República, encargada del Gabinete de Políticas Sociales del Gobierno, se ha manejado con independencia de criterios frente a su cón- yuge, el expresidente Leonel Fernández Reyna, y de su jefe político, el primer mandatario, Danilo Medina Sánchez.
Esto así, porque en momentos de grandes debates sobre la conveniencia o no del uso del voto electrónico en las elecciones congresuales, municipales y presidenciales de 2020, en contraposición a su esposo, anunció su respaldo a este sistema, considerando que lo contrario sería un retroceso.
No obstante esta posición, ayer se precipitó a saludar la decisión del Tribunal Superior Electoral y posteriormente la de la Junta Central Electoral de aceptar la postulación de Fernández Reyna a la Presidencia de la República por el Partido La Fuerza del Pueblo, pese a la oposición del PLD.
Salvo que el Tribunal Constitucional, decida lo contrario, Leonel Fernández será el aguerrido candidato presidencial de una alianza de partidos que desde ya, empezó a torpedear al Gobierno bloqueándole en el Congreso la aprobación de un préstamo y el proyecto de modificación del Presupuesto de 2019.
En medio de ese enfrentamiento, que tiende a radicalizarse, Margarita se verá en una coyuntura extremadamente difícil dada su condición de vicepresidenta encargada de la ejecución de las políticas sociales del Gobierno que maneja un presupuesto que solo para este año, alcanzó los 20,000 millones de pesos.
Sus condiciones políticas quedarán demostradas en lo porvenir cuando las circunstancias la induzcan a adoptar posiciones que pueden llevarla a ser escogida candidata vicepresidencial de Gonzalo Castillo o, sencillamente, terminar como vicepresidenta sin funciones, o sea, una figura decorativa.