El dinamismo que el pueblo espera

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
El dominicano, por naturaleza, quiere que todos sus problemas se le resuelvan de una manera rápida y sin darle muchas vueltas a los mismos. Por eso era que la administración del doctor Balaguer recibía tanto respaldo, cuando la gente se percataba que se enfrentaban muchos problemas a la vez y con decisiones rápidas.

Como parte de una antología balaguerista, todo el mundo recuerda que en 1966, en menos de tres meses de gobierno, ya se estaban inaugurando los multifamiliares de Mata Hambre y se abría el primer tramo de la avenida Antonio Duvergé, más luego la Winston Churchill, al tiempo que en otros pueblos se comenzaban la construcción de proyectos habitacionales de envergadura. Y en 1968 se iniciaba la construcción de la presa de Tavera.

Por igual, en 1986, cuando el doctor Balaguer retornó al poder, reinició varios proyectos de avenidas suspendidos desde 1978, como era la avenida Isabel la Católica y emprendía el saneamiento del Hoyo de Chulín con el barrio Isabela, que impactó favorablemente en la opinión pública. Todos esos trabajos se realizaron con recursos generados por las recaudaciones normales del fisco, sin tener que recurrir al endeudamiento externo o la asistencia financiera como ahora se quiere disfrazar a la deuda externa.

Es verdad que el gobierno del PLD ha recibido una administración devastada, sin embargo, en agosto las recaudaciones se elevaron a los $11 mil millones de pesos, con lo que se pudo atender los compromisos públicos e iniciar el mes de septiembre impactado por tormenta Jeanne que afectó gravemente las proyecciones de recaudaciones de ese mes.

Hasta ahora, se asume que no hay dinero suficiente para emprender obras, y se está en el proceso de amagar y no dar con el asunto de las prevaricaciones cometidas por los funcionarios perredeístas; cada día se denuncian los desastres por todos lados, pero no hay la voluntad política de hacerle frente, como se ha hecho con los policías que se apropiaron de numerosos vehículos, o con importantes empresarios que evadieron el fisco al volar furgones cargados de mercancías que permite al público adquirir artículos hasta más barato que en sus países de origen.

Las autoridades peledeístas se entretienen en anunciar la desastrosa situación provocada por el huracán blanco, que se llevó en claro todos los recursos oficiales, o anuncian masivas ayudas que llegarán desde España, el BID, el Banco Mundial y del FMI, con lo que la deuda externa se elevará por encima de los $8 mil millones de dólares antes que concluya el año, pero se carece de una firme decisión de construir y hacerle frente a otros problemas distintos a los provocados por el paso de la tormenta Jeanne por el este y nordeste del país.

Estamos otra vez en el camino de los seminarios, de las reflexiones, de los diálogos nacionales, etc y otras teorías, mientras el país, aun cuando permanece tranquilo y en un expectante alerta con muchas buenas voluntades, de promesas y de tener paciencia mientras la baja del dólar no se ha reflejado ni en las medicinas ni en los alimentos. Tan solo los descensos de precios se notan en algunos productos de la industria de la construcción cuyos precios son atractivos como es el caso del cemento y de las varillas de acero para la construcción.

El gobierno está consciente de su estrechez económica, pero debería buscar la forma de emprender programas prioritarios, no solo de mantenimiento como el que se realiza en la autopista Duarte con el recapado de la misma, sino atacar el grave problema de los hospitales y escuelas cuyo deterioro es notable. Que no sean estadios de béisbol, que siempre aparece el dinero para repararlos semanas antes de iniciar el torneo, pero que se ataque de frente a una situación, en que las comunidades, están a la espera de acciones que resuelvan aspectos fundamentales del buen convivir.

Están vivas las esperanzas de ver un gobierno peledeísta laborando en beneficio del país, ya que recibió un apoyo masivo, no solo para sacudirnos de la pesadilla blanca, sino para ver que el orden y la honestidad fuera el signo que realmente nos permitiera conducirnos por senderos de desarrollo, sin las dudas que producen cuando hay incertidumbre de que no se quiere aplicar efectivamente la justicia en el caso de los bancos quebrados. Y eso es el escollo principal para que el país quede fuera del TLC y no que sea por el impuesto del 25% al sirop de maíz.