El discurso del Presidente

El Presidente Leonel Fernández rindió ayer al país cuentas del desempeño de su administración durante el año 2007, pero  aunque se esforzó por un discurso de estadista, no de candidato, la matización política de su mensaje quedó implícita al  comparar sus logros del año pasado con los fracasos atribuidos al período de Gobierno anterior, encarnado por el opositor Partido Revolucionario Dominicano, que postula a su principal adversario.

Aún así, el Presidente hizo una exhibición válida de la destreza de su administración en el  manejo económico, destreza que ha sido certificada no solo por las cifras oficiales locales, sino por organismos como el Fondo Monetario Internacional y agencias calificadoras de riesgos.

Salvo nuevas inversiones privadas por venir, atribuidas a la confianza despertada gracias al desempeño económico, el discurso del Presidente contuvo pocas promesas específicas en materia de inversión pública. Por otra parte, podría ser materia de debate su argumento de que la insuficiencia de la inversión en educación obedece a la carga que impone el sostenimiento de los subsidios otorgados al sector eléctrico y al uso del gas licuado de petróleo. El mandatario hizo también proyecciones en materia de energía y combustibles en base a insumos renovables. En fin, el discurso tuvo su gran énfasis en innegables logros en estabilidad macro-económica.

 

¿Puente o meta del narcotráfico?

Algunas autoridades, como John Walters, director de la Oficina Nacional de Política Antidroga de la Casa Blanca, afirman que la República Dominicana se ha convertido en puente para el tráfico internacional de drogas, en sustitución de Colombia y México. Para los fines de diseño de nuestra política contra ese flagelo, debemos modificar esa percepción, y vernos como una de las metas, no solo puente, de ese mercado.

Si la cantidad de drogas que “hicieran” escala en este país saliera intacta y se pagaran los servicios de trasiego con dinero, seríamos un  puente, pero el pago en especie conduce a pensar que se está a la vez dando importancia a   un mercado local de consumo que, entre otras cosas, tiene que agenciarse influencias e inducir adicción. La multiplicación de puntos de drogas por todas partes es un indicador de esa situación. Eso debe llevarnos a maximizar nuestra vigilancia y persecución, pero no como puente, sino como meta del  narco.