El dolor de los anillos

MARIEN ARISTY CAPITÁN
m.capitan@hoy.com.do
“He hecho de todo para sacarlos de casa pero no se quieren ir”, contaba una amiga explicando que sus dos párvulos de casi treinta años se niegan a emanciparse y formar tienda aparte.

Escuchándola, haciendo graciosas anécdotas acerca de las mil maneras en que ha intentado echar a sus hijos del nido, no pude más que pensar en lo lejos que está su ansiada vida en soledad.

Y es que, ¿a quién en su sano juicio se le puede ocurrir dejar la comodidad que prodiga el vivir con mamá? ¿Cómo, cuando alquilar un apartamento decente cuesta sobre los RD$10 mil (con mucha suerte) alguien puede pensar en lidiar con los gastos y los problemas que acarrea el vivir solo?

Si de casarse se trata, que es la forma tradicional de marcharse, las cosas son peores: sólo los anillos, en caso de no ser muy sibarita, costarán aproximadamente unos RD$30 ó RD$40 mil.

Es por eso que, un día como hoy, serán muchas las chicas que se quedarán esperando ese estuche en el que estarán guardadas todas las promesas de un amor que antes solía ser eterno pero que ahora es cada vez más efímero.

Sin contar los gastos colaterales de un matrimonio -boda y luna de miel incluidas – los jóvenes de estos tiempos parecen ser cada vez más “matrifóbicos”. Pero, ¿es por miedo al compromiso o al dolor de los bolsillos?

Ambas cosas. Después de estar tanto tiempo en sus casas, entrando y saliendo sin dar explicaciones, no es fácil atarse. Tampoco dejar de sentirse mimados y seguros de que, sin importar lo que ganen, tienen la casa, el pan y hasta el telecable asegurados.