El 27 de febrero de 1844 es una fecha sagrada para nuestra patria, el día en que nos liberamos del yugo haitiano.
En ocasión de esta importante celebración, dedicamos este espacio a reflexionar sobre su significado. Para valorar un evento, es crucial conocerlo en profundidad. ¿Qué significa para un pueblo alcanzar la independencia? La respuesta es clara y contundente: «La Libertad».
La libertad va más allá de la ausencia de opresión; implica la capacidad de los individuos y las comunidades para tomar decisiones que impacten su futuro. En nuestro contexto nacional, significa soberanía, derechos humanos y la autodeterminación.
La libertad nos ofrece la oportunidad de explorar nuestro potencial, desarrollar habilidades y contribuir al bienestar de nuestra comunidad. Por ello, es fundamental promover un entorno de diálogo y cooperación.
Es bien sabido que el futuro de la libertad en una nación depende de la educación y la participación activa de sus ciudadanos. Así, podemos afirmar que el don de la libertad es un regalo invaluable que empodera tanto a las naciones como a sus habitantes.
Valoremos nuestra independencia, la cual no solo simboliza un logro político al liberarnos del dominio extranjero, sino también un compromiso continuo con la soberanía, la autodeterminación y los valores que nos fortalecen como nación libre y justa.
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Es esencial seguir luchando por la identidad, la libertad y la justicia, así como recordar con respeto a los próceres que sacrificaron tanto por nuestra soberanía.
Destacamos la figura de Juan Pablo Duarte, un testimonio radiante y un ser humano que comprendió el propósito de su vida: forjar una nación basada en los valores más sublimes, consagrados en nuestro Escudo Nacional, bajo la Santa Cruz y el lema que realza nuestra bella bandera dominicana: «Dios, Patria y Libertad».
Su ideal estaba impregnado de amor hacia quienes compartían esta hermosa tierra, como se refleja en sus palabras inmortales:
«Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar mi Patria libre, independiente y triunfante».
Es crucial reconocer que la independencia brinda un sentido de pertenencia y orgullo a los dominicanos. Valorar este legado implica reconocer nuestras raíces culturales y la historia que nos ha moldeado como nación.
– Vamos a reforzar la educación: Es fundamental incidir en la enseñanza de la historia de nuestro país, enfatizando la importancia de la independencia.
– y vamos a fomentar la participación ciudadana.
Valoremos y protejamos nuestra independencia y soberanía; es un deber que pertenece a cada dominicano.
Oremos por nuestro país:
Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos. Queremos ser una Nación dirigida por Tí, cuya identidad se base en tus valores y principios y el compromiso por el bien común.